Les pidió ser sal y luz para vivir la Palabra de Dios

Arzobispo de Lima ordenó a 4 diáconos y 2 sacerdotes

Cinco nuevos diáconos y 2 sacerdotes, pertenecientes a la congregación de padres franciscanos capuchinos, fueron ordenados el 30 de marzo por el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne. El acto se llevó a cabo en la iglesia de la parroquia Cristo Salvador, ubicada en Chama, Surco.

Los nuevos miembros de la Iglesia estuvieron acompañados de sus familiares y amigos y realizaron sus promesas de fe ante el ordinario de la Arquidiócesis que estuvo acompañado por monseñor Lino Panizza, obispo de la diócesis de Carabaillo, y por diversos miembros de la orden de franciscanos capuchinos.

Omar Sánchez Portillo, Juan Carlos Olguín Vásquez, José Luis Portilla Moroco y Rober Trujillo Salazar son los nuevos diáconos; y los nuevos presbíteros son Edwin Delgado Sarazu y Piero Véliz Valencia.

Dios los ha elegido

Al empezar su homilía, monseñor Cipriani se dirigió a los ordenantes para señalarles una muy importante recomendación: "Quisiera recordarles hoy, al empezar esta ceremonia especial, algo muy sencillo pero que debe quedar grabado en ustedes para siempre. Tal como hemos leído en el evangelio, quien los ha elegido para seguir la vocación religiosa es Dios; por lo tanto, su gracia no les ha de faltar nunca. Pero esa gracia de Dios es recibida en libremente por cada uno de ustedes; consecuentemente, hagan el propósito serio de acudir siempre al Señor, acudan a él de un modo concreto, es decir, con una dirección espiritual permanente, con una confesión personal frecuente, con una meditación interior constante de la sagrada escritura. Estrechen cada vez más su relación con Dios y todo les irá bien, porque él los ha elegido."

El desafío de ser ministro de Dios

En otro momento, el Arzobispo de Lima les pidió ser obedientes y aceptar el camino que Dios les ha trazado pese a las dificultades de nuestro tiempo: "Sean especialmente dóciles, obedientes y cercanos a la fraternidad, virtudes que tanto necesita el mundo de hoy. Es bueno saber que serán ustedes ministros de Dios del siglo XXI, y es un desafío muy fuerte, porque hay una lucha muy intensa en el mundo, especialmente en el orden metafísico. Es decir, es una lucha por la esencia misma de la persona humana. Se cuestiona si es trascendente o no, si tiene un alma inmortal o no, si hay una vida más allá o no."

"Plantea que el bien es lo que le gusta a la mayoría, que la libertad está sujeta al consenso de lo que diga el conjunto de gente, que la verdad es lo que acepta la generalidad. Entonces, si diluimos la presencia de la Iglesia, que nos enseña que hay una trascendencia y que estamos en este mundo de paso hacia la otra vida, que hay una ley universal enviada por Dios que está sellada en el corazón humano y que es la ley natural, qué nos queda: ¡pues sólo un mundo vacío, sin esperanza, destinado al fracaso total!", agregó el Primado de la Iglesia.

Sean sal y luz

Al finalizar su discurso, el Pastor de la Iglesia de Lima les dijo: "Queridos diáconos y futuros sacerdotes, ustedes tienen que ser sal y luz, por eso les digo que ese trato diario con el Señor, esa intimidad con él, esa confesión para limpiar el alma, les permitirá tener los ojos claros para ejercer el ministerio de Cristo y engrandecer nuestra Iglesia. Tenemos que ser muy fieles a la voz de Pedro, a la voz del Pastor, a la voz del Superior, en esta gran familia franciscana capuchina. Termino pidiendo de modo especial a la Virgen Maria y a San Francisco, que les den a ustedes una virtud que es como la base de todo: la humildad. A los padres de familia les digo que sigan siendo el apoyo de sus hijos que hoy se entregan a Dios, y que comprendan que ellos tienen que seguir por los caminos que el Señor les ha marcado."


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