Lima, 17 de diciembre de 2001

ARZOBISPADO DE LIMA INVITA A LA POBLACIÓN A ESPECTÁCULO DE MÚSICA Y ARTE RELIGIOSO

Pantallas gigantes permitirán a los espectadores disfrutar mañana del más importante concierto lírico del año, a las 8 pm en la Plaza Mayor de Lima.

El Arzobispado de Lima, junto al Banco de Crédito del Perú y la Universidad de Lima, invitan a la población a participar mañana, martes 18 de diciembre, de la Celebración de la Pascua de la Navidad, un espectáculo cultural de gran importancia que unirá música y arte religioso.

Para tal fin, se han instalado dos pantallas gigantes en el frontis de la Catedral de Lima, con lo cual, los espectadores reunidos en la Plaza Mayor podrán disfrutar desde las 8 pm, de importantes obras del acervo lírico mundial, las que serán interpretadas en el interior de la Basílica Catedral de Lima.

La Celebración de la Pascua de la Navidad incluirá la interpretación de la Misa de Coronación de Mozart, y dos obras del compositor italiano Guiseppe Verdi: el Va pensiero, de la ópera Nabucco, y la Marcha Triunfal de la ópera Aida. Estas joyas del canto lírico serán interpretadas por la Orquesta de la Universidad de Lima, el Coro Nacional y el Coro de la Universidad de Lima, bajo la dirección general de Eduardo García.

BELLÍSIMAS OBRAS DE MOZART Y VERDI

Para Mozart, la música religiosa fue su género favorito; y una de las cuatro obras que compuso a su regreso a Salzburgo, fue la Misa de Coronación, un encargo para el festival anual que conmemoraba la Coronación de la Virgen, en 1779. El nombre de este trabajo enfatiza entonces los sentimientos gloriosos del pueblo austriaco, que celebra una fiesta religiosa en un ambiente casi de feria popular. Esta Misa es considerada una obra evolucionada y brillante, de orquestación eminentemente sinfónica y llena de bellas melodías.

Mientras que Verdi hizo su debut en el teatro en 1839, con "Oberto", que obtiene gran éxito. Su ópera siguiente fue un fracaso, pero "Nabucco" (1842) le valió un triunfo, tanto musical como político, ya que el principal personaje en la opera -el pueblo judío en exilio en Babilonia- se constituyó en un símil de la ciudad de Milán, en esos momentos sometida al dominio austriaco. Por ello, el coro "va, pensiero sull'ali dorate", fue cantado muy pronto a través de toda Italia, y el nombre de Verdi se convirtió en un símbolo. Posteriormente, Verdi tomaría nota de las aportaciones de Wagner en materia de orquestación, -aunque sin aceptar sus teorías y estética- lo que puede advertirse en "Aída" (1871).

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