MENSAJE
DEL SEÑOR CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI THORNE, ARZOBISPO DE LIMA
Y PRIMADO DEL PERÚ, A LOS MAESTROS PERUANOS EN SU DÍA
Al conmemorarse
el Día del Maestro, quiero enviar con especial gratitud mi bendición
pastoral a todas aquellas personas que han escogido el apasionante y
generoso camino de la enseñanza, pues en este tiempo de inicio
del Tercer Milenio la responsabilidad que tienen los maestros es una
tarea de vital importancia para enfrentar el desafío de los rápidos
y profundos cambios que se suscitan en el mundo actual. La docencia,
por tanto, más que una profesión se constituye hoy en
una gran misión.
Por ello, les recuerdo
que la participación de todos en la promoción del bien
común "comienza por la educación y la cultura. Podemos
pensar, con razón, que la suerte futura de la humanidad está
en manos de aquellos que sean capaces de transmitir a las generaciones
venideras razones para vivir y para esperar". En este sentido,
familia y escuela deben ser aspectos indesligables en toda sociedad
(cfr. Catecismo de la Iglesia Católica nº 1917).
Nos dice la declaración
Gravissimum edducationis, que es la escuela la que, "a la
vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla
la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura
conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los
valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre
los alumnos de diversa índole y condición, contribuyendo
a la mutua comprensión; además, constituye como un centro
de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar a un tiempo
las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven
la vida cultural, cívica y religiosa, la sociedad civil y toda
la comunidad humana".
Queridos maestros,
la formación y la instrucción forman parte de una misma
tarea en la que padres, maestros y alumnos conforman ese gran proyecto
educativo que todos anhelamos, que tiene como punto de partida la familia
y que madura en la escuela, en la universidad o en el centro de estudios.
Es por ello que la mejor prédica que pueda ofrecer una maestro
a sus alumnos es mediante el testimonio vivo de una vida ejemplar en
la que Dios sea el centro de todo comportamiento y actitud.
Dice el Papa Juan Pablo II que "en un mundo caracterizado por la
fragilidad y las dificultades sociales y familiares, es importante preparar
el futuro proponiendo a los jóvenes una formación integral
que les haga descubrir los principios espirituales, morales y humanos
con los que podrán edificar su personalidad y participar en la
vida de la sociedad".
¡Que la Virgen
María, Asiento de Sabiduría, les acompañe siempre
y les conserve esa ilusión y aliento para llevar adelante su
importante misión de educar a todos en la libertad de los hijos
de Dios!
+Juan
Luis Cardenal Cipriani Thorne
Arzobispo de Lima y Primado del Perú
Presidente de la Oficina Nacional de Educación Católica
de la Conferencia Episcopal Peruana