El Arzobispo de
Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, celebró
una misa por el Día de la Vida Consagrada, con la presencia de
numerosas religiosas de distintas órdenes. Esta importante fecha
en el calendario católico coincide con la festividad de la Presentación
de la Santísima Virgen María, y nos recuerda -en palabras
del Cardenal- "que la vida consagrada constituye un regalo de Dios
a la Iglesia".
Durante la homilía,
el Arzobispo de Lima invocó a las religiosas presentes a meditar
en profundidad, "el cómo vivo mi pobreza, mi castidad y
la obediencia; cómo vivo en mi comunidad esa cercanía
a la eucaristía; y el cómo vivo esa unidad en la vida,
entre lo que pienso y lo que actúo". Asimismo, recordó
a los fieles que no es fácil, "concebir un amor a la Iglesia
sin sentir un amor tierno, exquisito, por todos y cada uno de los detalles
de las constituciones e institutos que el Señor entrego a sus
fundadores y fundadoras".
En ese sentido,
el Cardenal le pidió al Todopoderoso -durante la misa celebrada
en la Parroquia de San José en Jesús María- aumentar
la fe, esperanza y caridad de las religiosas, "para que puedan
-como María- no sólo llevar en su cuerpo a Jesús,
sino poder llevar también la Verdad de su institución".
Asimismo, les recordó que "el Camino, la Verdad y la Vida
está para ustedes en sus instituciones, y en las indicaciones
de sus Superiores. Por ello, deben analizar el cómo acojo la
verdad, cómo vivo la verdad de mi consagración, y como
me identifico con mi congregación".