CARDENAL
JUAN LUIS CIPRIANI: MONSEÑOR ISAÍAS DUARTE FUE UN PASTOR
VALIENTE Y FIEL AL SERVICIO DE LA IGLESIA
Arzobispo
de Lima envío misiva al Presidente de la Conferencia Episcopal
de Colombia, expresándole su "dolor y cercanía"
por esta irreparable pérdida para la Iglesia Católica.
El Cardenal Juan
Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, lamentó
profundamente el asesinato del Arzobispo de Cali, Monseñor Isaías
Duarte Cancino, y manifestó su dolor y cercanía a los
familiares del Arzobispo, a la Iglesia colombiana y al pueblo de ese
hermano país. "Fue un pastor valiente y fiel al servicio
de la Iglesia, por lo que rechazo este acto de violencia contra un Arzobispo
que sólo quiso ayudar a encontrar caminos de paz en su país.
Creo que el valor de la vida debe ser siempre rescatado, y Dios quiera
que esto sea el comienzo del fin para la violencia en Colombia ",
dijo.
El Cardenal Cipriani
envió una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal colombiana
y Arzobispo de Medellín, monseñor Alberto Giraldo, manifestándole
"que consternado por la noticia del asesinato de Monseñor
Duarte, me uno al dolor del Episcopado colombiano con mi oración,
por quien fue un pastor ejemplar y valiente en la lucha por la paz al
servicio de la Iglesia en Colombia".
Asimismo, el Primado
de la Iglesia peruana recordó que Monseñor Isaías
Duarte Cancino visitó el Perú el año pasado, para
concelebrar junto a él una misa por la memoria del desaparecido
Vicario General del Sodalitium, Germán Doig, la misma que se
efectuó el 13 de marzo del 2001.
El Cardenal resaltó
durante su tradicional homilía celebrada en la Catedral de Lima,
el valor de la paz, el que debe ser defendido con claridad y firmeza,
según dijo. "La paz se construye, y la construyen hombres
y mujeres de buena voluntad. No es exclusivamente una dimensión
política o social, es el centro del objetivo de cualquier Estado,
el lograr que los ciudadanos puedan vivir en paz. Es un derecho y un
deber", afirmó. Agregó que "la mayor pobreza
es la mentira y el maltrato a la persona, por lo que no podemos decir
que la vida solamente vale cuando se tiene dinero, ya que seríamos
materialistas".
Por ello, el Arzobispo
de Lima manifestó que "no podemos dejar de ninguna manera
que la economía imponga su modelo, y que el ritmo del desarrollo
pueda ahogar los valores de la paz, el amor, la educación, y
la amistad", y señaló la necesidad que la Semana
Santa pueda hacernos reflexionar acerca de la verdadera pobreza, ya
que "una justa protesta social no es razonable si la muerte y la
violencia son el modo".
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homilía completa]
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