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Lima, 6 de diciembre del 2003 |
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| INAUGURAN SEMINARIO SOBRE 25 AÑOS DE PONTIFICADO DE JUAN PABLO II Cardenal Juan Luis Cipriani y Monseñor Rino Passigato inauguraron Seminario en Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima
En la primera intervención, el Padre Luis Cordero, Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, consideró que Dios bendice tanto a Juan Pablo II, que le envió una santa como la Madre Teresa, señal divina sobre lo que debe ser su misión papal en la tierra. “La Madre Teresa fue como una carta enviada desde el cielo, para que el Santo Padre entendiera que su sufrimiento tiene una misión especial en este mundo que no quiere sufrir, y que quiere solamente victorias, alabanzas y placer”, dijo el sacerdote. Posteriormente, el Nuncio Apostólico de Su Santidad, Monseñor Rino Passigato, destacó que en la larga historia de la Iglesia, “sólo dos veces se ha superado el largo pontificado de Juan Pablo II, con los Papas Pío IX y León XIII”. Seguidamente, leyó un saludo de la Santa Sede a los organizadores del Seminario: “Su Santidad saluda cordialmente a los organizadores y participantes en el Seminario “Juan Pablo II, 25 años de pontificado”, y les exhorta a dar testimonio valiente de Cristo. Por ello, invocando la protección maternal de Santa María, les imparte la implorada bendición apostólica”, dice el mensaje. Luego, el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado de la Iglesia peruana, resaltó que el Papa ha logrado atravesar el enorme desafío de una cultura en la que la palabra ha perdido hoy, toda credibilidad.”Incluso ha perdido credibilidad el contenido de lo que es la persona -basta señalar toda esta problemática del género- la que ha sido anulada en su identidad más profunda. Y también en algunos casos hemos visto intentos de hacer de la Iglesia un fenómeno asociativo que sólo procura hacer el bien, perdiendo la fuerza más profunda de lo que es realmente el cuerpo de Cristo”, señaló. “Por ello, el Santo Padre ha tenido que recrear palabras, conceptos, contenidos, que la cultura reinante, secularizante, pretende ablandar. Quedémonos entonces con esta pequeña reflexión: qué importante es el ser, más que el hacer, porque yo no puedo comunicar lo que no soy, corriendo el riesgo de sólo seguir juegos de palabras”, agregó el Cardenal.
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