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Lima, 2 de noviembre del 2003 |
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| CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI CELEBRÓ SANTA MISA EN EL DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS Imagen de Jesús Nazareno Cautivo presidió misa dominical en la Catedral y fue llevada luego en procesión hasta Barrios Altos.
Durante la homilía, el Arzobispo pidió a los fieles orar por sus familiares y amigos fallecidos, pero también rezó por aquellas almas necesitadas, “de las que ya nadie se acuerda”, según dijo. “Hay algo que siempre debemos tener presente, y es que no hay nada más seguro que la muerte. Sin embargo, vivimos de espaldas a ella como si fuera un temor que hay que ocultar, como si fuera un castigo. ¿Por qué no somos más amigos de esa hermana nuestra –como decía San Francisco- que es la muerte?; porque la muerte no es algo malo, es sólo una luz que veremos al final de la vida”, señaló. La misa dominical fue presidida por la imagen de Jesús Nazareno Cautivo, advocación que data del siglo XVII en Marruecos, y cuya devoción surgió en Barrios Altos en el año 1953, luego de otorgar una gracia a la Sra. Hermelinda Rivera, viuda del insigne compositor criollo Felipe Pinglo Alva. Este año, al cumplirse los 50 años del referido milagro, la imagen recorrió en procesión las calles del centro de Lima y Barrios Altos. La devoción a Jesús Nazareno Cautivo también se sigue en Ayabaca (Piura) y Monsefú (Lambayeque). “Si queremos hacer el propósito de ser agradecidos, oremos ante la imagen de Jesús Nazareno Cautivo, quien en su origen sufrió el atropello de hombres que no aceptaron su divinidad y lo desconocieron. Esa falta de fe, hermanos, muchas veces se pasea por nuestros corazones, porque decimos que tenemos fe pero no la tenemos, cuestionamos que Cristo vive y no estamos seguros si está en nosotros”, dijo el Cardenal.
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