Lima, 5 de octubre del 2003

 
 

MILES DE FIELES ORARON CON ROSARIO GIGANTE EN PLAZA MAYOR DE LIMA

Cardenal invocó al pueblo peruano -durante Misa por la Nación- a renovar la fe en el Señor de los Milagros, “de la mano del Papa Juan Pablo II”.

Rosario gigante en la Plaza Mayor de LimaMiles de fieles oraron hoy en la Plaza Mayor de Lima en la clausura del Año del Rosario convocado por el Papa Juan Pablo II, y en el inicio del Mes Morado del Señor de los Milagros. La oración colectiva realizada con un Rosario Gigante se ofreció también por el Santo Padre, quien el próximo 16 de Octubre celebrará sus Bodas de Plata como Pontífice.

Desde las 8:00 de la mañana se inició el armado del Rosario Gigante en la Plaza Mayor, con la ayuda de 120 jóvenes de la Iglesia “Nuestro Señor de la Divina Misericordia”, de Surco, dirigidos por el padre José Haus. Culminada esta actividad, las imágenes del Señor de los Milagros y de Nuestra Señora de la Evangelización fueron llevadas al atrio de la Catedral de Lima para un breve saludo, luego de lo cual se inició el rezo del Santo Rosario.

En la lectura de los misterios del Santo Rosario participaron las hermandades, los jóvenes, miembros de una familia entera, sacerdotes y religiosas. Luego de 45 minutos de oración, los 59 globos que representaron las cuentas del Rosario Gigante fueron enviados al cielo, mientras se escuchaban vivas por la Virgen María y el Papa Juan Pablo II.

MISA POR LA NACIÓN

Durante la homilía de la Misa por la Nación, el Cardenal Juan Luis Cipriani consideró que la devoción al Cristo Morado es “un regalo de Dios para el pueblo peruano, ya que se ha convertido en una carta de presentación para nuestro país; el Perú se conoce por el Señor de los Milagros, el Perú se visita no solamente en Lima, sino en todas sus ciudades, por el Cristo Morado. Y esa respuesta de fe es porque hace milagros”, señaló.

Asimismo, el Arzobispo recordó el llamado del Papa Juan Pablo II a recuperar el domingo como tiempo de oración. “El Santo Padre nos invita a que recuperemos la asistencia a la misa del domingo, para que ese sea el día de la familia”, afirmó. Agregó que el rezo del Rosario Gigante realizado por miles de fieles limeños fue “una oración por la persona y por la salud del Papa, en agradecimiento por su entrega tan generosa a la Iglesia”, según dijo.

“El Santo Padre es esa mano firme del soldado de Cristo, es ese rostro amable del Padre, es la segura palabra del confidente de Dios, es el gesto acogedor del padre que recibe al hijo pródigo; es la fortaleza del mártir, es la perseverancia del buen Pastor. E incluso me atrevería a decir: es el Cristo que desde la cruz nos entrega el último hálito de su fuerza, de su amor y de su entrega”, consideró el Primado de la Iglesia peruana

GRAN MISIÓN DE LIMA

De otro lado, el Arzobispo de Lima destacó el próximo inicio de la Gran Misión de Lima, una iniciativa que buscará profundizar en la fe y renovar la evangelización de la capital peruana.

“Se abre para la Iglesia una nueva etapa de su camino, ya que es necesario pensar en el futuro que nos espera y caminar con esperanza, teniendo el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros templos. Esa Gran Misión de evangelizar, y de construir en cada corazón esa escala de los valores cristianos”, manifestó.

“Que la fe le de una mayor cohesión social a nuestra cultura, como garantía que un futuro mejor. Y que la niñez y la juventud no sean víctimas inocentes de estrategias inconfesables y de estrategias permisivas que atentan contra la formación moral, primera responsabilidad de los padres de familia”, invocó el Cardenal.

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Galería de imágenes

 
El Rezo del Rosario y la Misa por la Nación fueron presididos por el Cardenal, quien invocó a los fieles a acompañar al Señor de los Milagros en busqueda de la conversión personal.
 
El Rezo del Rosario Gigante se realizó a las 10 am aproximadamente, luego que los jóvenes terminaran de armar el Santo Rosario alrededor de la Plaza Mayor.
 
La imagen de Nuestra Señora de la Evangelización, Patrona de Lima, fue obsequiada a la recién creada diócesis de Lima por el Emperador Carlos V de España alrededor del 1540. Es por tanto, una de las imágenes más antiguas de la región que recibe culto.
 
La Misa por la Nación fue celebrada por el Cardenal Juan Luis Cipriani, acompañado de los tres obispos auxiliares de Lima: Monseñor José Antonio Eguren, Monseñor Carlos García y Monseñor Adriano Tomasi.
 
Antes del inicio del Rezo del Rosario, las imagenes del Señor de los Milagros y de Nuestra Señora de la Evangelización se encontrarían frente a la Catedral de Lima, para darse un breve saludo en hombros de los fieles.
 
Al término del rezo del Rosario, los 59 globos que representaban sus cuentas fueron elevados al cielo, entre vivas al Papa Juan Pablo II y la Virgen María.
 
Una delegación de hermanos discapacitados participó también en el rezo del Rosario y la Misa por la Nación, en un ambiente especialmente acondicionado para ellos en la Plaza Mayor.

 

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