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Lima, 7 de abril del 2004 |
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| EN MISA CRISMAL CERCA DE 300 SACERDOTES Rechazan campañas contra el Cardenal y la Iglesia Un firme “¡Sí quiero!” expresaron al unísono, cerca de 300 sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima, quienes se congregaron hoy en la Basílica Catedral para renovar sus p romesas de obediencia, fidelidad y empeño en sus tareas de apostolado ante su pastor, Cardenal Juan Luis Cipriani y el pueblo de Dios. En la Santa Misa, el Arzobispo de Lima y Primado de la Iglesia peruana, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne instó a los sacerdotes a cumplir con su misión de “difundir en el mundo el suave aroma de Cristo, el Salvador”, citando la carta de Su Santidad Juan Pablo II a los sacerdotes, con ocasión del Jueves Santo. “Dediquen horas al sacramento de la reconciliación. La vida del sacerdote en Semana Santa es muchas horas de confesionario, allí nos espera Cristo y la gente”, manifestó el Cardenal dirigiéndose a los sacerdotes durante la homilía. Pidió además a los pastores de las diferentes parroquias de Lima “más recogimiento, más silencio y más oración”. El Arzobispo de Lima pidió a los fieles que “recen por sus presbíteros, para que el Señor derrame abundantemente sobre ellos sus bendiciones. Que sean ministros de Cristo, Sumo Sacerdote, que los conduzcan a Él, única fuente de salvación. Y recen también por mí y por mis colaboradores, para que seamos fieles al ministerio apostólico, confiado a nosotros con humildad, para que seamos imagen cada vez más viva y perfecta de Cristo Sacerdote, buen pastor, maestro y siervo de todos”. Al final de la Santa Misa Crismal, en la que se bendijo los óleos de los enfermos, de los catecúmenos y el Santo Crisma, el párroco de la iglesia Los Doce Apóstoles del distrito de Chorrillos , Jaime Calvo Zárate, en representación de todos los sacerdotes de Lima “rechazamos toda campaña contra usted señor Cardenal y la Iglesia”. “Queremos en esta ocasión renovar nuestra obediencia y nuestra lealtad, testimoniado en nuestra adhesión a usted. Rogamos a nuestro padre bueno y misericordioso que lo siga bendiciendo, que le siga dando salud, fortaleza, sabiduría para cumplir las tareas que Él le ha asignado. También a nuestra madre Santísima la Virgen María que lo cubra con su manto protector y que siempre lo cuide con el mismo cariño y amor que abrigó a su hijo Jesús hasta el último momento al pie de la cruz”.
Sala
de Prensa
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| [Reseña histórica de
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