Lima, 18 de abril del 2004

 
   
 

“¡Juventud sacúdete y rebélate!”

Arzobispo de Lima invoca a los más de 10 mil misioneros predicar con el ejemplo durante Misa de Bendición y Envío de la Gran Misión Remar Mar Adentro.

Cardenal Juan Luis CiprianiRebosantes de gozo y alegría, numerosas delegaciones de las diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Lima, participaron hoy en la Misa de Bendición y Envío, celebrada en la Basílica Catedral de Lima, donde el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne destacó la activa participación de los jóvenes en la Gran Misión “Remar Mar Adentro”, que tiene como principal objetivo llevar la luz de Cristo a todos los rincones.

“Juventud sacúdete de ese relativismo moral que quiere corromper desde tu ternura hasta tu madurez. Rebélate con el amor de Dios, que no quiere que los hombres y mujeres jóvenes sean tratados de cualquier manera”, expresó el Arzobispo de Lima, durante la emotiva celebración que marcó el inicio de la nueva tarea evangelizadora, convocada por Su Santidad, Juan Pablo II.

A los miles de fieles entusiastas que con pancartas alusivas a la Gran Misión “Remar Mar Adentro” abarrotaron la Basílica Catedral, el Primado de la Iglesia peruana les recordó que fue el mismo Cristo quien pidió predicar el evangelio por todo el mundo. “Hoy renovamos nuestra lealtad al llamado de Cristo. La fuerza del Espíritu Santo no nos faltará, la Iglesia de Lima adquiere un rostro misionero, adquiere la fuerza del Espíritu Santo”.

Por ello manifestó que es tiempo de salir a las calles -ahora mismo- para llevar la luz de Cristo a los hogares, a los colegios, a las universidades y a todos los rincones donde hombres y mujeres necesitan que alguien les anuncie la Buena Nueva. “Hoy tenemos como gran desafío esa aparente contradicción entre la fe y la vida que vivimos. Hoy nos convoca la patria para que la Iglesia le ayude afirmar un gran identidad cristiana y católica que brota de esa unidad entre la fe que profesamos hoy en la Santa Misa y la fe que profesamos cada día en cada lugar donde uno se encuentra…”.

Tras la bendición y la renovación de las promesas bautismales, los misioneros recibieron del Cardenal Juan Luis Cipriani una cruz que llevarán al pecho, como símbolo de fe, la misma que los identificará como los hombres y mujeres preparados para ‘echar las redes' en esta nueva evangelización que exige llevar la palabra de Dios a todos, especialmente a “aquellos bautizados que llevan una vida alejada de Cristo y su evangelio”.

“Este trabajo no supone superioridad, tampoco supone que seamos más perfectos, sino que exige mayor humildad, mayor sencillez. Les pido de su tiempo para que con humildad puedan ser seguidores de Cristo y, les pido también, un esfuerzo constante de conversión: el ejemplo será el mejor misionero”, invocó el Arzobispo de Lima a los más de 10 mil misioneros.

Pidió además, llegar a todos los ambientes. “Hemos de hacer de la universidad una escuela de oración, hacer del colegio un templo de oración. Hacer del mercado, hacer del micro o autobús un lugar de evangelización, esto es lo que el Espíritu Santo sopla hoy al enviarlos a todos ustedes. A remar mar adentro”, concluyó.

   
 

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