Lima, 5 de diciembre del 2004

 
   
 

Cardenal destaca labor de voluntarios y
los insta a contagiar su espíritu a los jóvenes

En el Día Mundial del Voluntariado, el Cardenal Juan Luis Cipriani tuvo palabras de agradecimiento hacia aquellos que sin esperar nada a cambio se preocupan por los más necesitados, trabajando gratuitamente para apoyar la labor que impulsa de manera especial el Papa Juan Pablo II.

En la misa dominical, el Arzobispo de Lima dijo que “el voluntariado es el gran remedio contra el egoísmo de hoy” y beneficia a la propia persona que ayuda al prójimo porque su labor le hace salir de sí mismo.

“Ustedes lo han vivido. Tienen la experiencia de cuánto los ayuda y alivia en sus preocupaciones el visitar a un enfermo, acompañar a alguien que no puede bastarse por sí mismo, colaborar y darle compañía al que está solo”, dijo, dirigiéndose a las delegaciones de voluntarios que llegaron a la Catedral.

El Pastor de Lima también señaló que el voluntariado “es una expresión moderna de ese mandamiento antiquísimo: Amar al prójimo como a ti mismo”. Por eso, agregó, en el mundo de hoy ha crecido de manera impresionante este fenómeno.

“La Iglesia siempre quiere promover el amor, la alegría y la paz donde no existen pues el Señor, que es tan buen pagador, nos devuelve multiplicado por cien esos mismos dotes”, enfatizó.

Incorporen a los jóvenes

En las palabras que dirigió a los voluntarios, tuvo un pedido: que no dejen de lado a los jóvenes y los entusiasmen a unírseles en la labor que realicen.

El Purpurado dijo que para los voluntarios el promover que otros los sigan “es una obligación pues deben transmitir de una generación a otra la importancia de trabajar gratuitamente, lo que ha sido siempre un distintivo de la sociedad cristiana”.

Adviento es conversión

Al llegar al Segundo Domingo de Adviento, el Cardenal Cipriani destacó la importancia de la conversión, que tiene gran relación con la tarea del voluntariado en casa, en el colegio, en el trabajo, en todo lugar.

“En estos días tienes varias ocasiones para que a través de tus obras vivas para los demás. Verás cuanta alegría te llena el alma. Esa es la conversión, que hace que poco a poco me vacíe de mi mismo y vaya poniendo a Dios y a los demás en mi corazón. Cuesta, no es fácil. Esto es lo que nos pide la Iglesia”, precisó.
   
 

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