Lima, 28 de mayo del 2004

 
   
 

Como cada sábado
Don Amaro y su grupo de oración

Son las 5:30 de la mañana en el Rímac. Las campanas de la Iglesia San Juan Bautista de Amancaes empiezan a sonar. Un grupo de personas se asoman por la puerta principal de la Iglesia y caminan con dirección a la plazuela. Unas cuadras más allá ante el ruido de un silbato, las puertas de las casas se abren y entre abrigos y chalinas las personas salen a acompañar, llevando entre sus manos el motivo de su temprano despertar.

Es sábado y en el Rímac ya empieza a clarear. El padre Luis Amaro Gamarra acompañado de un grupo de pobladores de esta zona se reúnen desde muy temprano para realizar una muy buena costumbre. Rezar el Rosario de la Aurora.

Con los rosarios en las manos empiezan a desfilar los grupos de fieles de la Iglesia San Juan Bautista, quienes presurosamente se alistan a reunirse antes de las 6:00 de la mañana para rezar fervorosamente el rosario matutino.

El rosario de la Gran Misión

Se conoce como Rosario de la Aurora a la costumbre de reunirse con los vecinos para rezar el Rosario en las horas tempranas del día, ya sea en un parque u otro local vecinal.

Ésta es una práctica de gran provecho espiritual para las personas, familias y barrios. Y que muchas de las parroquias de la Arquidiócesis ya la han puesto en marcha. Especialmente durante la Gran Misión Remar Mar Adentro.

Cerca de doscientas personas acompañaron al padre Amaro este último sábado 22 de mayo, quienes reunidos entorno a uno de los parques vecinales de este distrito, se dispusieron a rezar el rosario.

“Esta es una bonita oportunidad para reunirnos como una gran familia y rezarle a María”, nos comenta el padre Amaro mientras recoge en el Arzobispado los pendones que colocará en su Iglesia durante esta Gran Misión.

La Virgen María está en el Rímac

En el Rímac los misioneros ya salen a visitar las casas, tocan las puertas y las familias -que previamente han recibido la imagen de la Virgen María la noche anterior- reciben a los misioneros y con ellos leen el tema del día (escogidos con antelación).

“En estas visitas procuramos generar un compromiso en la gente, respecto al tema, luego realizamos las peticiones y finalmente rezamos juntos”, explicó entusiasmado el padre Amaro.

Al finalizar la visita, la imagen de la Virgen es recogida, y se lleva inmediatamente a otra casa donde pasará la noche y el resto del día como signo de la visita de los misioneros al día siguiente.

“Tengo en mi parroquia más de 100 misioneros, entre los 16 a los 60 años, quienes salen en equipos de tres, todas las noches a partir de las 7 p.m. hasta las 10 p. m. porque son las horas en que podemos encontrar a la gente en sus casas”, acotó.

El padre Amaro nos explica que ésta es una manera de incentivar el rezo y la visita, “la imagen de la Virgen nos ayuda mucho en las visitas”, manifestó muy satisfecho del trabajo que viene realizando.

“En mi parroquia todos tienen la mentalidad de ser misioneros, yo los he acostumbrado y pongo a todos a trabajar, a todos los envío, todos hacen misión”, nos contó.

Una peregrinación de amor

A las 6:00 de la tarde el sábado 29 de mayo, saldrán desde distintos puntos del Rímac, varios grupos de personas de las 11 diferentes parroquias de los decanatos I y II realizarán una peregrinación rezando el Santo Rosario.

A las 7:00 de la noche deben encontrarse en la Alameda de los Descalzos donde rezarán todos juntos el quinto misterio, y participarán posteriormente de la celebración Eucarística.

   
 

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