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Lima, 7 de octubre del 2004 |
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“Seamos piedras angulares “Vivamos un sentido de solidaridad y unidad, y seamos piedras angulares del templo espiritual de Dios, para que esta obra material hecha de ladrillo, pueda convertirse en el cuerpo místico de Cristo, es decir una iglesia espiritual”, afirmó. En la ceremonia eucarística, concelebrada por los párrocos Armando Chico Mendoza y Florencio Dubé; Monseñor Tomasi invocó a los fieles reunidos a practicar también la caridad imitando a Jesús, quien durante su permanencia en la tierra, “vino para servir al prójimo y no para ser servido”. “Todo don y carisma ha de estar al servicio de la caridad. Por eso, debemos creernos enviados por Dios no como salvadores, sino como siervos de la comunidad, así como lo hizo Jesús, que no vino para ser servido, sino para servir”, expresó. De Dios proviene el bien
“Dios ha querido hacer un milagro aquí y ha escogido al Padre Viator como su instrumento, quien desde hace mucho tiempo atrás se ha comprometido con esta comunidad, encontrando la ayuda generosa de amigos suyos, misioneros y personas del gobierno de Canadá”, indicó. “Por eso –continuó- tenemos que dar gracias a Dios en primer lugar, porque de Él viene todo bien y toda gracia. Y en nombre de nuestro Cardenal, Monseñor Juan Luis Cipriani, y de los Obispos Auxiliares de Lima, agradecer a estas personas que han sido muy solidarias con este pueblo de Dios”. Una semilla de unidadDe otro lado, el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Adriano Tomassi resaltó que a pesar de las dificultades generadas durante la construcción del templo, debemos aspirar al bien de la comunidad para convertirla en una semilla de unidad. “Como toda obra humana, es muy comprensible y natural que esta capilla haya pasado por momentos de duda, de incomprensión y sufrimiento, causados por el anhelo de tener algo mucho más grande y por las necesidades particulares de cada uno”, dijo. “Pero con esta celebración debemos superar cualquier obstáculo y anhelar el bien de la comunidad por encima de los intereses personales, ya que todos estamos llamados a hacer alguna renuncia y algún aporte. Que las impaciencias, frustraciones, oraciones y esperanzas se conviertan hoy como incienso de acción de gracias y en semilla de unidad”, concluyó. A remar juntos laicos y religiososFinalmente, Monseñor Tomassi exhortó a fieles y religiosos a ser una sola Iglesia para que, en el día mundial del Rosario y en el año de la Gran Misión Remar Mar Adentro, la bendición de esta nueva capilla les permita navegar en unidad. “Esta comunión, así como este caminar en unidad del pueblo cristiano, son condiciones indispensables para ser Iglesia de Dios. Sólo en la medida que estemos en comunión laicos, religiosos y presbíteros, podremos remar sin temor y mar adentro”, expresó. “Esta comunidad –continuó- nacida y bendecida en el año de la Gran Misión Remar Mar Adentro, en la cual, bajo la dirección de Su Santidad Juan Pablo II y la del Arzobispo de Lima, Monseñor Juan Luis Cipriani, todos debemos navegar seguros con María para contemplar el rostro de Cristo”, finalizó. | |
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