Lima, 28 de octubre del 2004

 
   
 

Levantemos la voz ahora para evitar
campaña abortista, exhortó Cardenal Cipriani

El Arzobispo de Lima y Primado del Perú celebró Santa Misa en honor al Señor de los Milagros, antes de último recorrido procesional de octubre.

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En nombre de los niños no nacidos, el Cardenal Juan Luis Cipriani invocó al Señor de los Milagros para evitar que se inicie campaña pro-abortista en nuestro país, durante la Santa Misa que en su honor presidió en los exteriores del Santuario de las Nazarenas, hasta donde llegaron miles de fieles de distintos puntos de Lima y el interior del país.

“Señor de los Milagros haznos este milagro y que la verdad reluzca. El aborto es un asesinato, un pecado muy grave, no se puede de ninguna manera legalizar. Legalizarlo es aprobar cualquier medicamento que impide la concepción desde el primer instante, con todo el respeto que tienen otras opiniones”, expresó el Arzobispo Primado.

Asimismo, exhortó a los fieles a tener valor suficiente para defender los principios de la Iglesia Católica. “Tengamos el coraje, aunque no sea popular, aunque la mayoría no lo entienda y aunque nos enfrentemos a los insultos. El aborto es un pecado gravísimo y no podemos dejar que silenciosamente vaya penetrando la conciencia de los hombres y mujeres, especialmente de los jóvenes”, remarcó.

Siembra la paz en nuestros corazones.

En otro momento del acto litúrgico, el Pastor de Lima pidió al Cristo Moreno que siembre la paz en nuestros corazones, especialmente “ahora que contemplamos un mundo permanentemente rodeado del terrorismo (la plaga más increíble contra la vida humana) y la delincuencia que mata sin ningún tipo de remordimiento”.

“Señor que la vida recupere su valor. Que quienes busquen la violencia entiendan que solo genera más violencia. Siembra la paz en nuestros corazones y que con un corazón limpio los jóvenes conozcan el amor hermoso. Que no se corrompa tanta juventud. Que se respeten los hombres y mujeres jóvenes, buscando formar un matrimonio sano, sereno y para siempre”, agregó.

Vivamos en la escuela de la verdad

Al manifestar que el Señor de los Milagros ha venido para ser la cátedra suprema de la verdad de Dios y del hombre, señaló que los católicos tenemos que luchar contra un relativismo moral muy fuerte. “Hay un intento de apagar la voz de Dios a través de ese sistema en que todas las opiniones son igualmente verdaderas. Son respetables, pero no igualmente verdaderas, por eso le pido al Señor de los Milagros: Ayúdanos a vivir cada uno en esa escuela de la verdad, solo de esa manera construiremos un Perú mejor, viviremos mejor la justicia, tendremos más amor al prójimo y veremos una familia, una Iglesia que realmente reluzca como el cuerpo de Cristo”.

“El pueblo peruano seguirá siendo fiel al matrimonio católico y a la familia cristiana”, continuó. “No dejemos que corrientes de países más poderosos sigan implantando un atropello que hará un daño terrible. La civilización corre un gravísimo peligro, si es que sigue adelante este modelo en el cual todo vale. A todos los que formamos parte de la Iglesia nos toca defender la verdad, defenderlos a ustedes, en nombre de nuestros padres que gracias a Dios fueron fieles y en nombre de nuestros hijos para que puedan seguir adelante”.

En ese sentido, el Cardenal señaló que esta masa de católicos movidos por el Cristo Moreno en distintos puntos del Perú y del mundo, es una reserva moral que tiene que levantar la voz ahora. “No podemos permanecer en silencio. No esperemos que la jerarquía, a través de sus obispos, enseñe la verdad del Magisterio de la Iglesia. Cada uno de nosotros es un apóstol en esta Gran Misión “Remar Mar Adentro”, subrayó.

Homenaje al Vicario de Cristo

El Primado del Perú rindió -junto a los fieles- un homenaje al Papa. “Juan Pablo II, quien nos gobierna desde la cruz de su enfermedad, nos habla desde su silencio, mueve al mundo desde su postración en una silla. Por eso, delante del Señor de los Milagros rindamos un homenaje al Vicario de Cristo en la tierra, a ese Cristo en la cruz que es Juan Pablo II, que con tanto amor, con tanto heroísmo y santidad, hoy nos acompaña”.

Al final de la homilía, también pidió a los fieles un fuerte aplauso para todos los que con humildad trabajan en el Servicio a Dios en la Iglesia. “Amemos mucho a la Iglesia, que es el cuerpo místico de Cristo”, expresó el Cardenal Juan Luis Cipriani.

   
 

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