Lima, 12 de setiembre del 2004

 
   
 

Cardenal de Lima defiende a la familia
como designio de Dios

En el Día de la Familia, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, subrayó la importancia de defender la familia como sacramento indisoluble entre el hombre y la mujer instándolos a no dejarse llevar por los “ídolos” que intentan destruir la vida y la familia.

“Hay un orden moral que te dice esto está bien y esto está mal, sin dejarse llevar por las encuestas, pues tu conducta no debe ser el fruto de lo que piense la mayoría. El matrimonio es indisoluble, es para siempre, este es el orden objetivo que quiere Dios”, explicó durante la misa realizada en la Basílica Catedral de Lima.

“No es un problema de época, ni de costumbres – prosiguió el Purpurado-, el amor se da en la medida en que no se es egoísta. La concepción desde el primer instante se tiene que respetar, no es una lucha de medios para ver quien lo dice mejor y tratar de imponer esas verdades falsas”.

Asimismo, reconoció que actualmente existe un incremento de “ídolos” en nuestra sociedad, que poco a poco alejan a la familia del mensaje de Dios y de la estabilidad familiar.

“Ahora vemos una siembra de ídolos, todo tipo de uniones son igualmente familia, pero la Iglesia tiene que decirle a la sociedad que no es ese el plan de Dios, porque eso no te da alegría, eso no forma a la juventud del futuro, eso no ayuda a crecer a los niños”.

En este sentido el Pastor de Lima recordó que ante la existencia de estos ídolos, “la Iglesia constantemente envía su mensaje de esperanza para quienes tienen alguna situación difícil, no los discrimina sino que les recuerda la verdad, les habla del perdón y los llama por la misericordia”.

El rezo en familia, unidad cristiana

El Cardenal exhortó a las familias presentes a nunca olvidar que la oración los mantendrá unidos a Cristo y firmes en su propósito, “la familia es convocada a la oración, a la confesión y a la reconciliación. El bien común de los esposos es el amor, la fidelidad, la honra, la duración de su unión hasta la muerte y necesariamente el traer los hijos al mundo y educarlos, por eso esta unión tiene su fundamento en la oración”.

Agregó, además que para ser felices hay que romper con los ídolos del corazón, “piensen más en los demás y menos en ese ídolo pequeño que cada uno tiene dentro y verán como el perdón, la alegría, el respeto, la paz mejorará. Rompan ese ídolo que tienen dentro, si quieren ser felices cerca de Dios”, concluyó.
   
 

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