Lima, 26 de setiembre del 2004

 
   
 

Es imperativo reconocer para qué
hemos venido al mundo,
afirma el Arzobispo de Lima

La gran crisis de estos tiempos radica en “haber perdido el sentido de nuestra vida, el sentido de saber para qué hemos venido al mundo”, subrayó el Cardenal Juan Luis Cipriani, durante la celebración de la misa dominical en la Catedral metropolitana.

“Por ejemplo, existe ahora un consumo sin medida de comida, ropa, zapatos. Lo vemos desde los niños hasta los más grandes, el consumo es como un dios que se ha metido y que engaña, diciendo que tu vida va a ser más feliz teniendo más cosas”, enfatizó el Purpurado.

Asimismo, recordando palabras del Santo Padre, indicó que en esta sociedad existen otros ídolos que engañan, nos alejan del camino hacia Dios y le quitan el sentido verdadero a la vida, como la drogadicción, el alcoholismo y el erotismo.

“Cuanta gente perdida en ese mundo de la droga, completamente artificial que daña el cuerpo y destroza a la persona, a la familia y a la juventud, así como el alcohol que es el refugio para evitar las penas, y el erotismo la búsqueda del placer sexual como si fuese la razón de tu vida”.

Sin embargo el Primado explicó que éste no es el camino hacia la verdadera felicidad, sino que por el contrario “el resultado será siempre una profunda tristeza, un vacío en el corazón y muchas veces la desesperación”.

En este sentido subrayó que la respuesta está en arriesgarse a seguir el camino que lleva a Cristo. “No es fácil arriesgarse a seguir este camino, en el que nos guiamos por ese amor a todos nuestros hermanos, que no busca ningún interés propio”.

Que la Gran Misión nos ayude a discernir

En otro momento de su homilía, pidió a los fieles lleven la verdad de la existencia del bien y el mal a todos los hogares católicos. “Que no se apague la presencia de Dios en nuestras vidas, vayan, díganlo en esta Gran Misión Remar Mar Adentro. ¡No tengan vergüenza de que piensen mal de ustedes cuando les hablan del infierno, del cielo, del demonio; díganlo fuerte!

Igualmente instó a los animadores de la Gran Misión, que al llevar el mensaje a todos los fieles les digan que “hay cielo, gozo, felicidad, paz y hay infierno, tormento, soledad, tristeza, dolor y que ambos son eternos”, concluyó el Pastor de Lima.
   
 

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