Lima, 26 de setiembre del 2004

 
   
 

Cardenal Juan Luis Cipriani:
Imitemos a Jesús contemplando su vida

El Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani celebró un emotivo acto litúrgico con ocasión de su visita pastoral a la Parroquia La Encarnación, en la que instó a los fieles a llevar una vida ejemplar como la que tuvo Jesús durante su permanencia en la tierra.

Durante su homilía, concelebrada por Monseñor Adriano Tomassi, Obispo Auxiliar de Lima, y Monseñor Armando Briceño, párroco de La Encarnación, el Primado explicó algunos detalles sobre la vida familiar y pública de Jesucristo.

“El Señor, al igual que nosotros, tuvo también una vida familiar junto a María y José, y una vida pública llena de dificultades. De niño Él tenía amigos, ayudaba en su casa, trabajaba, daba de comer al hambriento, consolaba al afligido, curaba a los enfermos, anunciaba la Buena Nueva”, señaló el Primado.

“Conocemos el corazón de Cristo que llora al ver a su amigo Lázaro muerto. El Jesús cansado que se duerme en la barca cuando hay una tormenta. El Jesús que perdona cuando le traen una pecadora y le dice mujer nadie te ha condenado, vete y deja de pecar”, agregó.

En ese sentido, el Cardenal recordó que el pecado es uno de los aspectos que distinguen nuestra vida de la del Señor y es algo que debemos alejar de nuestras corazones para llegar a ser como Él.

“¿Qué debemos quitar de nuestras vidas para ser como Jesús?. Debemos eliminar el orgullo, la falta de humildad, los malos hábitos, el pecado. El demonio no quiere que yo diga que existe, pero sí existe y se mete en la vida de las personas para promover el pecado”.

“A Cristo no le gusta el pecado, pero sí busca al pecador, lo llama a través de un amigo, del padre, de las dificultades económicas, de una enfermedad. A través de cada dificultad te dice aquí estoy, fíate de mí”, afirmó.

Los ricos pobres y los pobres ricos

De otro lado, tras recordar el evangelio sobre Lázaro y el hombre acaudalado, el Cardenal Juan Luis Cipriani indicó que en el mundo existen muchos “ricos pobres” que no quieren compartir sus bienes, así como muchos “pobres ricos” que no saben aceptar lo que Dios les ha dado.

“No es la pobreza lo que condujo a Lázaro al cielo, sino la humildad. Y no es la riqueza lo que le impidió al rico ingresar al cielo, sino su egoísmo. Depende de la generosidad, la ayuda, la solidaridad, el cariño que uno pone, por eso recuerda que Dios que se hizo hombre y vive en la eucaristía”, indicó.

Matrimonios renuevan su amor

Al término de la homilía, el Pastor de Lima invitó a las parejas de esposos presentes a renovar el Sacramento del Matrimonio y a reconocer en este misterio a Cristo que vive en unidad con su Iglesia.

“El sacramento que cada uno de ustedes acogió mutuamente en su corazón no ha pasado, es una realidad que sigue viva. Jesús viene a renovar y compartir con ustedes este misterio porque es el Cristo total, cabeza y cuerpo, que se une a su Iglesia, y ese es el modelo que ustedes deben seguir”, resaltó.

Luego, frente a frente, hombres y mujeres manifestaron su amor. “Yo te renuevo a ti, la esperanza que pongo en tu amor y en tu fidelidad porque sé que Dios te ha colmado de riquezas, algunas ya las conozco y otras las anhelo descubrir para nuestro mutuo crecimiento...”

Finalmente, el Primado bendijo los anillos e invitó a los cónyuges a manifestar su renovación del sacramento, quiénes respondieron con las tradicionales palabras: “recibe este anillo en señal de mi amor, y de mi fidelidad renovada hoy día en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

   
 

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