Lima, 1 de abril de 2005

 
   
 

Un Perú firme y compacto rezó por el Papa
junto al Cardenal Cipriani

Cientos de peruanos, encabezados por las principales autoridades del país, colmaron la Basílica Catedral de Lima, durante la Santa Misa celebrada para orar por la salud del Sumo Pontífice. El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Eucaristía y con firmeza destacó que “hoy la gratitud nos compromete con Juan Pablo II, por su fidelidad a la Iglesia y su amor a la humanidad”.

En medio de un ambiente de profundo recogimiento y oración, el pueblo católico de Lima se dio cita en la Iglesia Primada, donde el Cardenal Juan Luis Cipriani destacó la unión del mundo, que hoy se asemeja a la familia que se reúne alrededor de su padre enfermo.

“Son horas en que el mundo entero contempla con verdadera valor, asombro y gratitud, esos momentos difíciles en la salud del Papa Juan Pablo II, porque el Santo Padre ha hecho de la dignidad de la persona humana, elevada a su condición de hijo, una fuerza en el mundo de hoy”.

Ante la conmovida concurrencia, el Purpurado pidió tener la serenidad de la fe en estos momentos de dolor, cuando “se está apagando la luz de un hijo de Dios que ha alumbrado al mundo entero en estos 26 años”.

A la Santa Misa, que fue concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; el Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Hugo Garaycoa; los Obispos Auxiliares de Lima, Obispos y sacerdotes del país, asistieron el presidente de la República, Alejandro Toledo; el presidente del Congreso, Ántero Flores; el premier, Carlos Ferrero; entre otros líderes políticos.

Frente al altar, donde se colocó un cuadro del Santo Padre sonriendo ante la Virgen María, el Cardenal Juan Luis Cipriani destacó que no sólo la Iglesia Católica sigue con verdadero dolor su enfermedad. “El mundo entero le ha abierto las puertas a un hombre que ha defendido la libertad, la solidaridad, la paz; ha luchado por un mundo más humano, y por la grandeza de la dignidad humana”.

Gratitud al Papa

El Purpurado destacó los análisis sobre aspectos sociales y morales, agudos e iluminadores, elaborados por el Sumo Pontífice, pues “la sabiduría divina acerca a los hombres, y acerca a Dios a los problemas que el mundo de hoy tiene entre sus manos”.

Al hacer esta reflexión sobre el Santo Padre, el Cardenal dijo conmovido: “¡Cuánto vamos a sentir la ausencia del Papa cuando Dios quiera llevárselo a la vida eterna!”.

En esta oración que unió al Perú a través de los medios de comunicación, el Cardenal Cipriani recordó las visitas del Santo Padre a nuestro país, y el llamado que hiciera a la comunidad para vivir la santidad y construir un Perú mas fraterno y solidario.

“La gratitud nos compromete con Juan Pablo. Santo Padre: ¡Gracias!. Te lo decimos todos desde el fondo de nuestro corazón”, dijo, emocionado.

Al contemplar la cantidad de fieles asistentes a la Misa agregó: “Agradezco que estemos unidos en este momento en que la humanidad late con el corazón del Papa, cuando le damos gracias a Dios por el regalo de ese hijo fiel. ¡Gracias Santo Padre por tu fidelidad a la Iglesia y por tu amor a la humanidad!”.

Antes de que concluya la celebración, el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Hugo Garaycoa, también recordó la identificación del Santo Padre con nuestro país, y el ejemplo que deja al mundo.

Con palmas y vivas a Juan Pablo II concluyó esta Eucaristía, aunque la oración continuará de forma permanente en la Basílica Catedral y en parroquias del interior del país.

   
 

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