Lima, 10 de abril de 2005

 
   
 

Cientos de jóvenes dieron
el último adiós a Juan Pablo II
en la Catedral de Lima

Monseñor Tomasi los invocó a asumir el liderazgo y compromiso que les corresponde como cristianos.

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En una emotiva Misa de Acción de Gracias, celebrada en la Basílica Catedral de Lima, cientos de jóvenes testimoniaron su afecto, adhesión y gratitud a Juan Pablo II, “el amigo” del Perú y del mundo. Al final de la celebración, la multitud lanzó vivas por el Papa Peregrino y pidió su inmediata canonización.

Los entusiastas jóvenes provenientes de distintas parroquias, colegios, movimientos y grupos pastorales juveniles de la Arquidiócesis de Lima, recibieron a los celebrantes agitando banderolas blancas y amarillas. Monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar de Lima presidió la Eucaristía.

Durante la homilía, el Prelado invocó a los jóvenes a ser testigos –sin temores ni vacilaciones- del mensaje del Santo Padre. Les pido que siguiendo su ejemplo, dejen que Jesús entre en sus vidas y lo prediquen por todos los rincones del mundo. “Nuestro testimonio es hoy más necesario que nunca”, agregó.

“Ustedes que han sido los preferidos de Juan Pablo II, y -según sus palabras- son ‘la esperanza de la Iglesia y los centinelas del mañ ana ’, deben asumir su liderazgo y compromiso de jóvenes cristianos, discípulos de Cristo y fieles al Papa, en cada circunstancia, haciendo de su vida misma una misión a la cual les ha llamado Jesús a través del Papa”.

El compromiso de vivir el Evangelio

Asimismo, Monseñor Tomasi instó a los jóvenes a defender la Iglesia y asumir su Magisterio. “No podemos ponernos temerosos y débiles frente a aquellos que pretenden atacarla o disminuir su luminosidad. En el pleno respeto hacia todos, debemos sentirnos santamente orgullosos de pertenecer a la Iglesia de Cristo, de Pedro y de Juan Pablo II; y comprometidos en vivir el Evangelio”.

Explicó que para ello, es “necesario hacer de la Eucaristía el centro y culmen de nuestra vida y caminar siempre de la mano de María, nuestra Madre. Por eso, la Santa Misa dominical ha de ser un encuentro infatigable en la vida de nosotros, y la oración del rosario un gesto de ternura y amor, con el que cada día tomamos la mano de nuestra Madre en el camino de la vida”.

Juan Pablo II despertó la esperanza

Al comentar el Evangelio, destacó la figura de Juan Pablo II, quien “ha sido como el caminante de Emaús que despertó la esperanza y abrió nuestro espíritu al deseo de la plena luz”.

“ ’Quédate con nosotros’, le hemos suplicado en oración y él, si bien ha tenido que alejarse en su cuerpo, se ha quedado con nosotros con la luminosa herencia de su ejemplo de imitador de Cristo, generoso y coherente hasta el final...”, expresó el Prelado.

Monseñor Tomasi indicó que tras el doloroso funeral del Santo Padre, “toda la Iglesia se encuentra recogida en oración a la espera que el Espíritu Santo designe a un nuevo Papa, y nos regale un nuevo Pastor según el corazón de Cristo”.
   
 

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