Lima, 24 de abril de 2005

 
   
 

Obispo Auxiliar de Lima pide fidelidad y obediencia
al Papa Benedicto XVI

Al manifestar que el mundo católico está alegre por la elección de Benedicto XVI, el Obispo Auxiliar de Lima, Mons. José Antonio Eguren pidió a los fieles una explícita fidelidad y obediencia al nuevo sucesor de Pedro, porque “es el dulce Cristo en la Tierra”, recordando palabras de Santa Catalina de Siena.

Durante la misa dominical que celebró en la Basílica Catedral de Lima, el Prelado los instó a seguir elevando sus oraciones para que “el Señor proteja, fortalezca e ilumine al Papa, y con firmeza de roca apostólica guíe amorosa y paternalmente la Iglesia que el mismo Jesús le ha confiado”.

Asimismo, Mons. Eguren compartió con los fieles los desafíos que el Santo Padre ha planteado en las homilías y reflexiones que marcaron el inicio de su pontificado. “En primer lugar una fe adulta que significa asumir a Cristo como la medida de la persona humana, reconocer que Jesús es la única verdad, el único camino, la única vida”.

Explicó que la fe a la que hace referencia “se contrapone a esa cultura del relativismo de hoy en día, aquel que lleva a la persona humana a no optar por nada definitivo y que por lo tanto deja al propio yo a merced de las modas del momento, a su propio egoísmo, caprichos y engreimientos”.

Dirigiéndose a los fieles reunidos en la Iglesia Primada, el Prelado indicó que la fe adulta exige “un diario intimar con Jesús y crecer en amistad, para pensar como Él piensa, sentir como Él siente y, actuar en la vida cotidiana como Él lo haría si estuviera en nuestro lugar”.

Defensa de la verdad

En otro momento de la homilía, destacó el segundo gran desafío para los tiempos de hoy: la defensa de la verdad. “Cristo es la verdad que propone la Iglesia al mundo de hoy. Esa verdad que muchas veces es rechazada y acarrea persecuciones e insultos del mundo”.

Al respecto, recordó la constante tarea de la Iglesia por defenderla. “La Iglesia no busca popularidad o adecuarse a las exigencias del auditorio. No queridos hermanos, defiende la verdad que Cristo le ha confiado”, por ello siempre “proclama el mensaje íntegro”.

Explicó que esa defensa de la verdad exige de cada uno de los fieles conocer la doctrina cristiana. “Reconozcamos que somos un pueblo afectivamente muy unido al Señor, pero nos falta más formación en la doctrina, en la fe de la Iglesia, en el Catecismo, para que sabiendo lo que significa ser un buen cristiano podamos ser más coherentes todos los días de nuestra vida y razón de nuestra esperanza a todo aquel que nos la pida”.

La tarea evangelizadora

Finalmente, Mons. Eguren manifestó que la tercera exigencia del pontificado de Benedicto XVI “es lanzarnos con generosidad a la obra de la nueva evangelización. Comprender y entender que la misión de la Iglesia, su gozo y su felicidad es el anuncio del Evangelio, que el fondo es el anuncio de Cristo, que es el camino, la verdad y la vida”.

En ese sentido, manifestó que “dentro del marco de la Gran Misión “Remar Mar Adentro” y dentro del Año de la Eucaristía, la tarea está planteada. Cada cual según la específica vocación que tenga, cada cual en el lugar donde el Señor lo ha puesto con la vida y con el anuncio valiente de la palabra proclame a Jesucristo. Allí está nuestra tarea y nuestro gozo”, reafirmó.

   
 

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