Lima, 28 de agosto de 2005

 
   
 

Expresa un Sí rotundo a la seducción de Dios,
dice Cardenal Cipriani

En el día que la Iglesia Universal recuerda a San Agustín, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne destacó su amor y entrega a Dios, llamando a los fieles a seguir el ejemplo del Santo y a dejarse seducir por el Señor, con un “Sí quiero”.

Ante la asistencia masiva de los fieles, que se dieron cita en la Basílica Catedral de Lima, el Prelado de la Iglesia en el Perú destacó las enseñanzas del Evangelio del domingo, señalando que “así como el demonio intentó seducir a Jesús a través de Pedro, Dios también nos seduce y ante eso, tenemos que decir ‘sí quiero’”.

También llamó a los fieles a reflexionar sobre la actitud que tienen frente a Dios. “Muchas veces nos cuestionamos si nos escucha, pero es Jesús quien nos busca puesto que Él no se cansa de esperar por nosotros”, dijo.

Al resaltar lo materialista que se ha vuelto el ser humano, destacó que “tenemos que darle un pequeño momento de recogimiento a nuestra alma”. Al mismo tiempo recordó que parte de los problemas en el mundo entero se dan porque el hombre tiene objetivos que van contra lo que el Señor quisiera.

“Jesús nos reprocha el hecho que pensemos como hombres y no como Dios espera y quiere de nosotros, porque nos regaló el don maravillo de su vida, la Eucaristía. Todo aquel que anuncia la palabra de Dios, es su voz”, expresó.

Al dirigirse a los fieles, dejó claro que “Jesús nos habla en el Evangelio sobre ese amor del Señor: ‘el que quiere venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga’. Un Cristo sin cruz no es Cristo”, añadió el Prelado.

San Agustín: ejemplo a seguir

Al referirse a los hombres y mujeres que a lo largo de la historia han dedicado su vida al cristianismo, el Purpurado destacó la labor de San Agustín.

“Se enamoró del amor porque salió de lo opuesto y de lo que había estado presente en su vida tantos años: la esclavitud del pecado. Cuando descubre la luz de esa verdadera pasión, se deslumbra y su vida se convierte en un canto al amor”, enfatizó.

Finalmente, se refirió al Santo destacando su “ejemplo de entrega y amor a Dios”, y su influencia en la historia de la humanidad. Se refirió por ello a la sensibilidad ofrecida por San Agustín, por la cual “todavía nos conmovemos ante la belleza de una sonrisa, un ‘gracias’ o un ‘por favor’ que nos hace pensar qué bueno es el Señor”, concluyó, haciendo un llamado a valorar estas enseñanzas.
   
 

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