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Lima, 21 de diciembre de 2005 |
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Miles de niños recibieron el saludo navideño y bendición del Pastor de Lima Con alegría, cariño y el buen ejemplo de muchos donantes solidarios el Cardenal Juan Luis Cipriani hizo entrega de regalos a casi dos mil niños de Manchay.
Aproximadamente dos mil niños de dicha zona pudieron manifestar una sonrisa cuando recibieron el saludo y bendición del Pastor de Lima. Además de regalos navideños se hicieron gracias a la generosidad de muchos donantes solidarios. Estuvo acompañado del párroco de El Espíritu Santo Presbítero José Chuquillanqui, quien, junto al padre Luis Ángeles continúan con el importante proyecto iniciado por el Cardenal Cipriani en Manchay. Hasta la fecha se han establecido ya una red de comedores, una casa de ancianos, guarderías, postas médicas, escuelas, parques, y más adelante se contará con un instituto superior tecnológico, contribuyendo de esa manera con el desarrollo de esta populosa zona carente de muchos recursos. En su mensaje por la celebración del nacimiento de Jesús, el Pastor de Lima confió en que esta fiesta “cambie nuestros corazones. Jesús vino y seguimos viendo pobreza. Vivamos esta fiesta, para que de esa manera podamos decir hay un antes y un después de la Navidad”. “Les deseo a todos una bonita celebración del nacimiento del Niño Dios e invitó a querer y amar más a la Iglesia. Y desde este rincón de Lima digámosle a Jesús cuanto lo queremos y cuanto creemos en Él”, agregó. Una mano solidaria Los niños recibieron panetones, leche, y claro, juguetes. Pero
también recibieron de cerca el cariño del Cardenal Juan
Luis Cipriani, quien jugó y bromeó gozoso con todos ellos.
Su llegada motivó sonrisas y esperanza. Con su arribo sintieron
a su lado el apoyo de la gente que desinteresadamente, motivada por
la Iglesia, les demostraba su solidaridad. “¡Jesús!¡El nacimiento del niño Dios!”,
fue la respuesta que a viva voz dieron los niños. La J, la E,
la S, la U y de nuevo la S, que habían repetido desde temprano
tenía eco en sus mentes... Y en su corazón. Por su parte el padre José Chuquillanqui manifestó que “se ha vivido una experiencia bonita ver como los que más tienen pueden compartir con los que menos tienen”, y en este compartir sentir la alegría que nace de la solidaridad. Agradeció también al Pastor de Lima por esa preocupación constante que tiene sobre Manchay, y por esos deseos de ayudar a esta población a superar la pobreza y la falta de educación. Por otro lado al referirse al programa social A Trabajar Urbano señaló que el Arzobispado de Lima ha ayudado mucho a la consecución de estos proyectos de promoción y desarrollo de la zona. “Con esta labor se ha creado puestos de trabajo para más de 160 mujeres, porque esta gente lo que espera es que les ‘echemos una mano’ y el resto lo harán ellos”, concluyó el presbítero. |
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