Lima, 18 de enero del 2005

 
   
 

En 470 aniversario de Lima Obispo recuerda que
“la vida de la ciudad siempre
se ha identificado con la fe católica”

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“Lima y la Iglesia en esta ciudad son una sola porque desde que la Iglesia se implantó en este lugar tuvo como tarea urgente y primordial atender el cuerpo y espíritu de la población”.

Esta fue la reflexión que hizo Monseñor José Antonio Eguren, Obispo Auxiliar de Lima, durante la Santa Misa y Te Deum celebrados en la Basílica Catedral, al cumplirse el 470 aniversario de la fundación de la capital peruana.

Durante la Eucaristía a la que asistieron el alcalde de Lima, Dr. Luis Castañeda Lossio y otras autoridades políticas y militares, además de la población, el Obispo Auxiliar explicó que la atención corporal en estos cuatro siglos se refleja en la preocupación de la Iglesia por atender la dimensión física y espiritual de la ciudad de Lima.

“¿Cuántas obras de caridad y de educación han realizado laicos y órdenes religiosas en todo este tiempo? ¿Cuántos albergues, orfanatos, colegios, universidades, hospitales?”, reflexionó en la Homilía.

Al hacer referencia a la parte espiritual, el Obispo señaló que la Iglesia en estos cuatro siglos ha realizado esta abnegada labor, “a través de la evangelización que ha ido forjando los valores de veracidad, justicia, fraternidad, bien y comunidad entre nosotros, tan anhelados en todo tiempo”.

Monseñor Eguren remarcó que la vida de Lima se ha identificado con su fe permanentemente. “No por nada, la mayor procesión del mundo, la del Señor de los Milagros, está en nuestra ciudad, se ha difundido por todo el orbe y es signo de unidad e identidad de los peruanos... No en vano, la primera Santa del Nuevo Mundo es limeña: Santa Rosa de Lima...”, citó como ejemplo.

La Iglesia apoya el nuevo reto del milenio

En esta fecha especial para la capital del Perú, el Obispo se refirió al gran reto que en la actualidad tienen las grandes ciudades como Lima, cercana a los 8 millones de habitantes.

“Que no se deshumanicen ni se conviertan en un conglomerado caótico meramente económico sin personalidad y sin sentido de comunidad. Cuando hay esto último hay respeto por las personas, por su dignidad, hay solidaridad, sentido de deber civil”, mencionó.

Al hacer referencia a este reto, el Prelado destacó los esfuerzos del alcalde de Lima, Dr. Luis Castañeda Lossio y su gestión. Dirigiéndose a la autoridad edil comprometió el apoyo de la Iglesia para continuar su labor.

“Cuente con la Iglesia para ayudarlo en esta tarea de hacer de Lima una comunidad fraterna, solidaria, donde las personas aprendamos a querernos, a respetarnos y a vivir en concordia y en paz”, enfatizó.

Agregó que “por las raíces históricas estamos exigidos a brindarnos siempre esa común cooperación en beneficio de nuestra ciudad y de los que en ella habitan, para crear una Lima más justa y más reconciliada”.

En su homilía, el Obispo Auxiliar también hizo un llamado a los limeños para que aprendan a valorar su ciudad, a identificarse con ella, a trabajar con ella, “poniendo el esfuerzo que pueden y deben poner”.

Al término de la celebración, Monseñor José Antonio Eguren presentó a las autoridades el saludo del Cardenal Juan Luis Cipriani, quien espiritualmente acompaño esta ceremonia pues actualmente se encuentra en Roma atendiendo responsabilidades inherentes a su dignidad cardenalicia.

 

   
 

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