Lima, 30 de enero del 2005

 
   
 

Monseñor Tomasi invocó a los fieles
a vivir en fidelidad la palabra de Dios

“Si tu quieres seguirme tienes que hacerte pobre, cargar con tu cruz, descubrir mi rostro en los pobres y los enfermos, no dejarte convencer y arrastrar por las modas y doctrinas de este siglo, sino aceptar en tu corazón y vivir en fidelidad la palabra de Dios, así como la Iglesia la ha recibido, la custodia con celo, la trasmite y enseña”.

Con estas palabras, Monseñor Adriano Tomasi Travaglia, Obispo Auxiliar de Lima, destacó –durante la Santa Misa que celebró en la Basílica Catedral- la importancia de renovar la promesa de lealtad a Cristo, siguiendo el camino que Jesús nos propone para alcanzar la verdadera felicidad.

“Las Bienaventuranzas encierran toda la buena noticia de Jesús, quien nuevamente nos hace ver que para ser bienaventurados o amados de Dios, debemos despojarnos de todo, convertirnos en pobres, no poner nuestras esperanzas en lo terrenal y pasajero, y recordar que la palabra de Dios y su justicia tenemos que buscarla, porque si bien esta palabra es para todos, solo aquellos que luchan y la viven serán los amados de Dios”, agregó el Prelado.

Monseñor Tomasi explicó que los Mandamientos son la base sobre la cual tenemos que construir la vida cristiana, “un mínimo para formar nuestras conciencias al bien, a la justicia”, en tanto Las Bienaventuranzas “nos dan las riquezas de aquellos ideales que suscitan el seguimiento de muchas personas, el nacimiento de nuevas realidades esenciales bajo la luz y la guía del Espíritu Santo”.

Las propuestas que están de moda
son totalmente contrarias al Evangelio

En otro momento de la homilía, alertó a los fieles que “el hedonismo, el materialismo, el relativismo y el individualismo y muchos otros ‘ismos’ que son el fundamento de las propuestas que hoy están a la moda y que muchos tienen como ley de su vida, son totalmente contrarios al Evangelio y a Las Bienaventuranzas que el Señor al partir ha dejado a su Iglesia para que los conserve, los trasmita y los enseñe”.

“No se trata entonces de ser conservadores o modernos”, continuó el Obispo, recordando que la Iglesia enseña la doctrina de Cristo, “aunque esto quizás no la haga muy popular y por eso no tenga muy buen aceptación en las encuestas o en los medios de comunicación”.

En ese sentido, los instó “a redescubrir las raíces y la inspiración de nuestra vida en el Evangelio, a tomarlo con seriedad, despojándonos de todos los ídolos que hoy son muy populares”.

Recordando las enseñanzas del Santo Padre señaló que “no se trata de hacer cosas novedosas, sino de vivir el mismo Evangelio con más ardor y entrega, de remar mar adentro para estar siempre con el pueblo de los bienaventurados, los amados de Dios”, prosiguió.

El mal nunca tendrá la última palabra

Antes de culminar la homilía, Monseñor Adriano Tomasi se unió en oración con los pueblos que esta semana recordaron la liberación del campo de concentración de Auschwitz (Polonia).

“Con respeto y afecto en unión de fe y oración queremos unirnos a ellos y a todos los pueblos de buena voluntad en una plegaria al Señor, que esta tragedia que enluta para siempre a la humanidad entera, nos ayude a entender que aunque el hombre es capaz de hacer daño, el mal nunca tendrá la última palabra, porque para quienes tenemos fe, el amor puede vencer el abismo del sufrimiento y el mal”.

Asimismo, el Prelado oró por el pueblo de Irak que hoy vivió una jornada decisiva en su historia, pues por primera vez los iraquíes participaron en un proceso electoral para elegir a sus propios gobernantes. “Es un primer paso que está dando en medio de tragedias y de tanto sufrimiento, para convertirse en un país desarrollado, libre y democrático”.

   
 

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