Lima, 18 de febrero del 2005

 
   
 

Fieles recuerdan que desde hace cuatro años
el Perú tiene un nuevo Cardenal

El próximo lunes 21 de febrero, la Iglesia en el Perú celebra los cuatro años de creación del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, también Arzobispo de Lima. En esta fecha especial recordamos el significado de este cargo apostólico en la Iglesia.

El nombramiento cardenalicio no tiene un significado meramente honorífico, sino que comporta importantes funciones en la organización eclesiástica.

Los cardenales prestan individualmente apoyo al Papa en el gobierno de la Iglesia Universal (consejeros personales del pontífice y titulares de oficios en la curia romana), o bien en cuanto miembros del colegio que agrupa a todos los Cardenales.

La elección de un Cardenal es una decisión trascendental que merece el respeto y aceptación de los fieles porque en esta elección está presente el Espíritu Santo que ayuda en la inteligencia y reflexión al Papa.

Desde el año en que son creados, los Cardenales pasan a ser miembros del Colegio Cardenalicio. Acuden al llamado del Vicario de Cristo cuando éste lo requiere, para participar en los Consistorios, reuniones donde se definen asuntos trascendentales para la Iglesia.

Llegado el momento, a la muerte del Papa, participan en el Cónclave (reunión a puerta cerrada), donde los Cardenales que no han superado los 80 años eligen al sucesor de San Pedro.

La elección

En el gobierno de la Iglesia, la creación de Cardenales se lleva a cabo por decreto del Obispo de Roma (el Papa) quien toma esta decisión en plena libertad.

Por su sola elección, los Cardenales quedan incorporados al Clero de Roma, y por ello son colaboradores inmediatos del Romano Pontífice, ayudándolo en el gobierno servicial de la Iglesia Universal.

Son elegidos aquellos hombres que han recibido la ordenación sacerdotal y se distinguen por su doctrina, piedad y prudencia en el desempeño de sus deberes.

Los Cardenales provienen de varias partes del mundo. En sus filas se refleja muy bien la universalidad de la Iglesia con la multiplicidad de sus ministerios. Junto a prelados beneméritos por el servicio que han rendido a la Santa Sede, se encuentran pastores que gastan sus energías en el trabajo pastoral directo con los fieles.

La responsabilidad que tienen sobre sí los Cardenales es grande pues deben llevar el mensaje de la Iglesia para el mundo: busca el rostro de Cristo, así habrá paz, comprensión, respeto y tolerancia. El Señor otorga a sus elegidos la suficiente capacidad para ser dócil y humilde, y al mismo tiempo para tener la fortaleza necesaria.

Los signos de Cardenal

Los Cardenales son conocidos también con el nombre de "Purpurados" , en referencia al color púrpura de la birreta (sombrero rojo) que reciben del Papa en el Consistorio.

Se trata del Capelo Cardenalicio, cuyo color de la sangre, como dice el mismo rito de esa ceremonia, «significa que deben estar dispuestos a portarse con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del Pueblo de Dios y por la libertad y la difusión de la Santa Iglesia Romana».

Reciben también el Anillo Cardenalicio, de parte del Papa, que además de ser signo de su nueva dignidad cardenalicia expresa la profunda comunión, obediencia y fidelidad que los Cardenales de la Iglesia tienen para con el Sucesor de San Pedro: el Papa. Por eso en su interior, estos anillos tienen grabado el escudo de armas del Papa. Como los Cardenales forman parte del clero de Roma, a cada uno se le asigna una Iglesia de la ciudad de Roma.
   
 

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