Lima, 8 de julio de 2005

 
   
 

Lita Rivasplata: 50 años al servicio de la Iglesia

El tiempo ha pasado pero no para ella. Cincuenta años después de haber iniciado su labor, Lita Rivasplata sigue poniéndole alma, corazón y vida a su trabajo, como lo ha hecho desde aquel 5 de julio de 1955. La familia del Arzobispado de Lima, le dijo: “Gracias Lita por tu ejemplo, digno a seguir”.

Lita Rivasplata“Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años... pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad”.

Con el cariño de siempre, con su ternura hacia los más “jóvenes”, Lita dio lectura a un texto de la Madre Teresa de Calcuta, que hoy se ha vuelto su oración. “Cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar usa el bastón... ¡Pero nunca te detengas!”

Así celebró sus 50 años, en una reunión de fraternidad, donde sus amigos del Arzobispado de Lima le rindieron un merecido homenaje, y ante quienes ella renovó su promesa de “seguir trabajando, al servicio de la Iglesia”.

Su caminar es lento ero pese a su edad, cada mañana con su “Buenos días”, le demuestra a sus compañeros, que hay una razón para seguir.

Un fructífero largo tiempo

Ella no cuenta los años, sólo les abrevia diciendo que han sido “largos”. “Los he pasado sin sentir cansancio, a pesar de mis limitaciones y deficiencias”, describe.

Aquel 5 de julio de 1955, Lita inició sus labores en la Pontifica Obra de Vocaciones Sacerdotales, cuando era Arzobispo de Lima el Cardenal Juan Landázuri.

“Nunca dejaré de agradecer a Dios y a la Virgen María, reina de los apóstoles, por haberme permitido colaborar en el fomento de las vocaciones durante 44 años, y por aprender a valorar este trabajo en el que he tratado de servir con afecto, procurando lo que la Iglesia quiere: vocaciones sacerdotales”.

Después de esta etapa, Lita pasó a la Oficina de Examen Sinodal, donde hasta el día de hoy continúa, y –reitera- “si me lo permiten, pienso seguir trabajando”.

Amor, entrega y sacrificio

Arzobispado de Lima

El tan merecido homenaje se inició con la Santa Misa, que fue presidida por el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Carlos García, y concelebrada por Monseñor Andrés Berríos, el Padre Jaime Phalan, y el Padre Pedro Zubieta.

En su mensaje, el Obispo Auxiliar de Lima reconoció en Lita, tres especiales condiciones que –destacó- ha sabido llevar y poner en práctica: amor, entrega y sacrificio.

“Amor”, porque nada bueno se puede hacer sin él. Amor a Dios, al prójimo, a su trabajo; amor para todo lo que ella ha ido realizando a lo largo de su vida personal y laboral. Amor que ha hecho de estos largos años, una vida de trabajo y oración”, expresó.

“Entrega –continuó- pues los años se lo reconocen. Cincuenta años de trabajo que como ella dice los ha pasado sin sentir cansancio a pesar de sus limitaciones, en los que ha servido con cariño y mucho esfuerzo, procurando lo que la Iglesia necesita y requiere: vocaciones santas y consagradas... y Sacrificio –agregó- como condición ineludible de una labor bien llevada, en gracia de Dios”.

“Son estas tres condiciones que primordialmente definen a Lita y a su trabajo al servicio del Señor Jesús. Y esto no es todo, ¡ella desea seguir trabajando con esas mismas ganas y ese mismo espíritu!”, destacó el Prelado.
   
 

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