Lima, 10 de julio de 2005

 
   
 

Monseñor Carlos García pide a fieles
asumir el reto de reconocerse
como “alumnos de Dios”

El Obispo Auxiliar de Lima demandó a los fieles desempeñarse como alumnos de Dios, para dejar que la semilla que el Maestro siembra, dé frutos buenos. También destacó la importancia de que cada persona prepare su corazón, desterrando la violencia.

“Dios echa en el corazón de cada uno sus mejores semillas, siempre con el mismo cariño y amor. Nosotros somos el terreno donde caen y de nosotros depende que crezcan y den frutos”.

Con estas palabras el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Carlos García Camader, se dirigió a los fieles que participaron en la Misa Dominical, para pedirles que escuchen la palabra del Señor, reflejándose como “alumnos de Dios”.

Durante su mensaje, destacó que la situación difícil que atraviesa el mundo, donde fracasan las familias, los colegios, los municipios, se debe precisamente a que todos se creen maestros, y nadie está dispuesto a aprender de Dios ni de los demás.

“Seamos alumnos de Dios. Ese debe ser nuestro reto. Educar es dar pero también recibir. Ningún maestro debe pensar en que los alumnos no van a aprender y estos tampoco deben tener esa actitud equivocada de que nadie les puede enseñar...”, criticó.

El Prelado respondió a la pregunta que muchas personas se hacen de vez en cuando, referida a por qué si la semilla se siembra en todos los corazones, no da igual fruto.

“¡Dios siembra la paz, su amor, la santidad!. Pero la semilla no da en todos su fruto porque a veces cae en corazones que están llenos de espinas, odios y rencores. Por eso hay que ahuyentar esos demonios. El terreno se limpia con la oración, la confesión, el perdón, la comunión; pensando en los demás, en lo que puedo hacer por ellos”, afirmó.

La violencia no es el camino correcto

El Obispo dijo también que nunca la violencia es el camino correcto, que “nunca la violencia será la respuesta para poder cambiar las cosas malas que encontramos”.

Mencionó como la solución “el amor, el servicio, la solidaridad y el deseo de que todos trabajemos juntos para un sólo bien, de manera especial para este mundo, que Dios nos ha confiado a todos los seres humanos, empezando por cada familia”.

Al hacer referencia a este tema precisó que esa es nuestra finalidad, “hacer el bien, cuidar que ese terreno de nuestras vidas no se contamine, para que el bien no se malogre. El camino es hacer su voluntad”.

Monseñor Carlos García culminó su mensaje señalando: “Dios quiere sembrar cosas buenas para que des buen fruto. Siembra amor y cosecharás amor, siembra paz y cosecharás paz, siembra creatividad y descubrirás que los demás también pueden hacer algo por sí mismos y por los demás”.

   
 

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