Lima, 19 de julio de 2005

 
   
 

Doctor en Sagrada Teología
recuerda que la Iglesia vive de la Eucaristía

“La Eucaristía representa el don de una generosidad sin límites, el amor llevado hasta el infinito; por eso en ella reside todo el bien de la Iglesia”, destacó el Presbítero Félix María Arocena Solano, durante la primera jornada del curso “Las Plegarias Eucarísticas Romanas: teología y espiritualidad.

Presbítero Félix María Arocena SolanoCientos de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, iniciaron una reflexión sobre la importancia de la Eucaristía y su celebración, en el primer día del Curso, organizado por el Arzobispado de Lima, con el auspicio de la Comisión Episcopal de Liturgia y la Comisión Episcopal de Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal Peruana.

El sacerdote, doctor en Sagrada Teología, mencionó que a bandonar la Eucaristía “significaría perder el norte de la vida de la gracia, iniciar un viaje sin retorno que nos aleje de nuestras raíces y de nuestra fe”.

Al encontrarnos en el Año de la Eucaristía, dijo que ésta es una ocasión excepcional para reencontrarnos con la persona de Cristo, quien nos amó primero y nos manifestó su amor hasta el extremo, dándose a la humanidad en la Eucaristía.

“Nos lo dijo el Papa Juan Pablo II, expresándonos su deseo de que redescubramos y vivamos el domingo como Día del Señor y Día de la Iglesia. Hoy nos lo recuerda Benedicto XVI”, afirmó.

Durante su exposición señaló que la celebración de la Eucaristía a través de la Santa Misa es una forma vital y existencial para la Iglesia, en donde encuentra “aquello que la hace vivir”.

Vivir el diálogo

De las partes de la Santa Misa se refirió a la liturgia de la Palabra, considerándola como un diálogo entre Dios -quien es glorificado, y los hombres -que son santificados. En el análisis que hizo, dijo que la Primera Lectura refleja a Dios Padre que sale al encuentro de la Iglesia para darle el don de su palabra.

“Cuando el hombre escucha, entonces le responde a Dios con el Salmo Responsorial. La Iglesia, como Madre, nos propone las palabras menos humanas y más divinas para cada día”.

En su explicación también dijo que la Liturgia hace hablar a la Escritura porque se sumerge en ella; y precisó que los evangelios cuentan los actos de Jesús, y los Salmos su sicología. “No hemos entendido un Salmo hasta que no encontramos en Él a Jesucristo”, mencionó.

Tras realizar esta referencia, dijo que “es necesario preparar la Misa porque aquello que se planifica bien sale bien”, enfatizando además “el valor que se le debe dar, como un acontecimiento tan grande, de altura espiritual”.

Por eso destacó la importancia del domingo donde Cristo se hace presente en la asamblea, en la palabra, en el sacrificio y en el banquete.

Participemos en la Misa de una mejor manera

Antes de que se inicie el Curso, el Cardenal Juan Luis Cipriani dirigió unas palabras a los asistentes, agradeciendo la presencia de fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas, pues refleja el interés y deseo por vivir la Eucaristía a plenitud.

También los animó a continuar en la tarea evangelizadora, a través de su ejemplo, recibiendo a Cristo y participando de Él en la Comunión, y los instó a lograr los objetivos que Juan Pablo II propuso al anunciar el Año de la Eucaristía, y ahora Benedicto XVI ha asumido: la asistencia a la Misa Dominical y la adoración al Santísimo.
   
 

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