Lima, 5 de junio de 2005

 
   
 

“Lleven su fe a donde vayan”,
exhorta Cardenal Cipriani a migrantes

Cientos de migrantes que hoy viven en Lima, procedentes de otros puntos del país o de otras naciones, participaron en la Misa de Acción de Gracias, presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani, al conmemorarse el primer centenario de la muerte de su protector, Beato Juan Bautista Scalabrini.

Durante la Santa Misa, el Cardenal destacó la figura del Beato, fundador de la Congregación de los Misioneros Scalabrinianos, quienes actualmente, en más de 29 países, entre ellos el Perú, han puesto en marcha diversas iniciativas en favor de los desplazados, emigrantes y refugiados alejados de su patria. Al agradecerles su labor, hizo extensivo su saludo a todos los misioneros del Perú.

En su mensaje, el Arzobispo de Lima destacó la presencia de los migrantes de la Sierra, en su mayoría quechuahablantes quienes dando muestras de su fe llegaron hasta la Catedral, llevando en procesión cuarenta imágenes religiosas de Santos, la Virgen y Cristo, que identifican a sus pueblos.

“Las circunstancias económicas los han obligado a dejar a los suyos, pero ustedes nos han dado una enorme riqueza al traer a la capital esa fe expresada en su devoción y veneración a estas imágenes. Esto muestra que cuando uno sale de su panorama geográfico, siempre lleva en el corazón lo más íntimo: su fe”, mencionó.

El Purpurado agradeció al Padre Juan Serpa, Vicario Pastoral de la Comunidad Quechuaparlante, la cual promueve y mantiene viva esa fe, a través de la piedad popular.

“Les agradezco por ser fermento de fe en cada rincón del país, esa fe es parte de la identidad de nuestro Perú. Continúen siempre unidos a sus pastores, y fieles a Jesús Eucaristía”, le pidió a los fieles.

Cristo es el alma del inmigrante

Al dirigirse a los migrantes de otros países, el Primado de la Iglesia en el Perú dijo que “el mundo de hoy ha hecho de esa movilización hum ana algo casi habitual” porque por distintos motivos la gente cambia de un país a otro.

“Este es fermento para llevar la fe”, expresó, agregando que pese a vivir en un lugar distinto, “en todas partes uno encuentra al mismo Cristo, que habla en todas las lenguas y es el alma del migrante”.

Recordó que cuando uno llega a un país o ciudad desconocida por lo primero que pregunta es por la Iglesia del lugar. “Es porque sentimos que Jesús es el mismo ayer hoy y siempre, y porque donde vayamos encontraremos a nuestra madre, Santa María”. En ese sentido hizo un llamado a los migrantes para que sean generosos y forjadores de vocaciones.

Defendamos el valor de la familia

En su homilía, el Cardenal pidió a los fieles que cuiden el matrimonio, el amor entre esposo y esposa para toda la vida.

“En esa Iglesia pequeña es donde uno encuentra a Jesús y María. Cuiden la fidelidad. Seamos promotores del matrimonio y la familia”, dijo. “La Iglesia respeta el matrimonio para siempre, y el valor de la familia”, enfatizó.

La Santa Misa fue presidida por el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato, por el Obispo del Callao, Monseñor Miguel Irízar, y el Padre Juan Serpa, Vicario Pastoral de la Comunidad Quechuaparlante.
   
 

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