Lima, 13 de marzo de 2005

 
   
 

Obispo Auxiliar: “La resurrección de Lázaro
nos muestra la divinidad y humanidad de Cristo”

Mons. Tomasi y Ntra. Sra. de la EsperanzaEn el V domingo de Cuaresma, celebrado bajo el amparo de Nuestra Señora de la Esperanza, Monseñor Adriano Tomasi recordó que la resurrección de Lázaro, significa la vida que nos da el espíritu de Jesús por la fe y el bautismo, y el anticipo de la resurrección final en Él.

En la Santa Misa, en la que participaron cientos de fieles y representantes de las Hermandades, el Prelado destacó que la Iglesia siempre ha visto en la resurrección de Lázaro, el pase de la muerte a la vida, por el poder de Cristo.

Señaló que hoy lo prioritario no es qué la comunidad se pregunte cómo fue posible la resurrección de Lázaro, sino mas bien, qué nos quiere decir Jesús con esta señal.

Según mencionó, “Jesús se manifiesta y proclama Dios con ese firme: Yo soy la verdad y la vida para todo aquel que cree en mí. Él avala esta afirmación con el signo milagroso de la resurrección que realiza”.

Agregó que al mismo tiempo que proclama su divinidad, Jesús revela su profunda humanidad, cuando se conmueve y rompe en llanto frente a la muerte del amigo entrañable, y al escuchar con humildad el reproche lleno de ternura y confianza de Martha y María: Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto nuestro hermano.

“Con este milagro, mientras manifiesta su conciencia de Hijo de Dios, Jesús no aminora su solidaridad con nosotros los hombres, sus hermanos. No se siente exento de los sentimientos de quienes estamos unidos en el dolor y la muerte, fruto del pecado. Por el contrario, Él también los vive y así los dignifica y santifica”.

Jesús se hace hermano de nosotros

Monseñor Adriano Tomasi dijo que esta señal también nos muestra a Jesús como hermano de cada uno de nosotros, al hacer suyas y comprender nuestras inquietudes y dudas frente al misterio del dolor, de la injusticia y de la muerte.

Tras elevar una oración y recordar que hace siete años falleció el hermano Julio Corazao, precisamente cuando llevaba ayuda a los necesitados, Monseñor agregó que “en las palabras: ‘Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque muera vivirá, y el que cree en mí no morirá jamás’, uno encuentra sentido a las experiencias de angustia y dolor que vivimos”.

El Obispo Auxiliar precisó que para tener vida en Cristo, “Jesús se nos ha dado en su cuerpo y en su sangre y nos ha pedido que hagamos lo mismo en su memoria, y comulguemos de Él hasta que vuelva”.

Al estar en el Año de la Eucaristía, el Prelado pidió a los fieles participar en la Misa, comulgar –previa confesión, orar por los sacerdotes, y prepararse para la Semana Santa, donde se vive el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor. “Él nos salva del pecado, y nos lleva a la vida eterna”, recalcó.

   
 

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