Lima, 20 de marzo de 2005

 
   
 

Cardenal Cipriani exhorta a la reconstrucción moral
del país durante el Domingo de Ramos

Con la celebración del Domingo de Ramos, la comunidad de Lima inició la Semana Santa, que recuerda la pasión, muerte, y resurrección de Cristo. El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa pidiendo a los fieles unir su sufrimiento al del hijo de Dios -como lo enseña el Papa Juan Pablo II, y ver en Jesús una razón para luchar y perdonar.

La ceremonia se inició en la Parroquia El Sagrario, donde se realizó la bendición de ramos. En este acto, el Cardenal Cipriani recordó el significado de este día, donde Jesús fue reconocido por el pueblo como el Hijo de Dios, y pese a ser la sabiduría plena, la verdad, el amor, dio muestras de su humildad ingresando a Jerusalén en un burrito.

Posteriormente, acompañado del Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Carlos García, el Arzobispo de Lima se trasladó a la Basílica Catedral donde ofició la Santa Misa del Domingo de Ramos.

En la Eucaristía, pidió a los fieles rezar y entregarse a la oración, no cansarse aún cuando se presenten adversidades, empezando la Semana Santa con esperanza.

Como ejemplo de confianza en Dios, se refirió a Juan Pablo II, quien pese a su enfermedad une su sufrimiento al Señor. Precisó que el Santo Padre encuentra la fuerza, para amar y luchar por los enfermos, por los pobres, por la paz, en la oración. “Por eso entrega su vida, hasta su último aliento, a la Iglesia”.

Regresen al evangelio

En la homilía, el Cardenal hizo un llamado a la reconstrucción moral del país. “Ésta –dijo- requiere de una inversión generosa de energías en el terreno de los valores espirituales que tiene prioridad ante todos los valores materiales, por importantes que estos sean”.

El Primado de la Iglesia en el Perú señaló que en esta época somos testigos de una explotación terrible de las palabras “amor, justicia, libertad, verdad”, y recordó que el Papa ha destacado la importancia de volver a encontrar el significado verdadero de las mismas.

En ese sentido, hizo suyo el llamado del Santo Padre, y pidió a los fieles que “regresen al evangelio, a la escuela de Cristo. Ahí encontrarán el verdadero significado de la vida cristiana y de las palabras para que éstas nos devuelvan su dimensión moral”.

Reconcíliate con Dios

El Purpurado mencionó que en esta Semana Santa, Jesús nos dice: “Ven con humildad. Yo te recibo con misericordia”. Por eso aconsejó a la feligresía confesarse, valorando la importancia del sacrificio de Jesús y del Padre.

“El precio de la entrega de su Hijo es muy alto para perdonarnos. Volvamos a tener esa claridad. El pecado es algo muy grave, una ofensa a mi Padre, al que más me quiere. La confesión es el camino. Por eso el demonio se empeña en burlarse de este Sacramento que no es sino un momento sagrado donde la misericordia de Dios se encuentra con el pecado del hombre”.

“Esas dos voluntades –misericordia y humildad- producen esa llamarada de amor y perdón. Por eso el demonio busca que la página de la Conversión de la Semana Santa se arranque del evangelio... Pero nosotros decimos: no Señor, estamos aquí, somos pecadores pero creemos en ti”.

Finalmente, el Cardenal Cipriani hizo votos para “que esta Semana Santa ilumine tu vida con ese misterio del amor, que es el dolor, la verdad, la justicia y la solidaridad con los más pobres... Es un camino muy bonito para la conversión. Que María Santísima nos lleve a todos por ese camino de unidad en la familia cristina, de paz y de prosperidad en los bienes espirituales y materiales", concluyó.
   
 

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