Lima, 23 de marzo de 2005

 
   
 

Más de 200 sacerdotes reiteran estrecha unión
con Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani

En renovación de promesas oran por el Papa

Recordando la unidad en el sacerdocio que existe entre el Pastor y sus presbíteros, más de 200 sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima participaron hoy en la Misa Crismal de Miércoles Santo, celebrada por el Cardenal Juan Luis Cipriani, en la Basílica Catedral de Lima, donde renovaron sus promesas, uniéndose en oración por la salud del Santo Padre.

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A la Eucaristía, que fue concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; los Obispos Auxiliares de Lima, Monseñor José Antonio Eguren, Monseñor Carlos García y Monseñor Adriano Tomasi, y los más de 200 sacerdotes; asistieron los miembros del Cabildo de la Basílica Catedral, seminaristas, religiosos, religiosas, y fieles de Lima.

Durante la Homilía, el Primado de la Iglesia en el Perú, pidió a los sacerdotes estar con el pensamiento y sus oraciones al lado del Santo Padre, “para ayudarlo en esta prueba que el Señor le ha entregado”.

Destacó el que precisamente sea su estado de salud lo que una al Papa Juan Pablo II con el sufrimiento de Cristo en la cruz. En ese sentido, instó a los sacerdotes a imitar al Sumo Pontífice y seguir este propósito, como buenos hijos, uniéndose “a la oración, cariño y trabajo de nuestro Padre común”.

“El Papa sufre, lleva un tiempo largo en que el Señor lo ha unido a su cruz, a la Santa Misa, a la Eucaristía, a esa entrega total y plena. Él lo ve así, como un don de Dios que ha querido entregarle este regalo de unirlo a su cruz”.

El Papa gobierna la Iglesia desde la cruz

El Purpurado precisó que “esa cruz la lleva con tanta paz y con ilusión. Por eso constantemente quiere estar pendiente de nosotros, de todo el pueblo de Dios. El Papa gobierna su Iglesia desde la cruz, con pocas palabras, con una entrega total”.

En su mensaje a los sacerdotes, también los llamó a unirse a Su Santidad “en la Santa Misa celebrada cada día, con más dignidad y cariño, recordándolo. Es un modo muy concreto de ayudarlo”.

Argumentó sus palabras en la Carta que el Papa Juan Pablo II ha dirigido a los sacerdotes por el Jueves Santo. “Él nos comenta que en cada misa recordamos y revivimos el primer sentimiento expresado por Jesús en el momento de partir el pan: el dar gracias”, dijo.

“Entra en tu alma para decir al Señor: Gracias. Gracias por estas maravillas que quieres hacer a través de las manos y la palabra del sacerdote. Ese espíritu de gratitud debemos fomentarlo, por tantos dones recibidos a lo largo de nuestra existencia, en particular por el don de la fe que ahora tenemos el ministerio de anunciar”, recalcó.

Misa Crismal

Durante el oficio religioso, se bendijo el Santo Crisma, óleo perfumado (aceite y bálsamo mezclados) que representa al espíritu Santo, y que se brinda a los fieles en el día de su bautismo y confirmación, y a los diáconos, sacerdotes y Obispos durante su ordenación.

También se bendijo el óleo de los enfermos, que remedia las dolencias del cuerpo y el alma de los enfermos para que puedan soportar con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados.

En la celebración, se produjo la renovación de promesas sacerdotales. Con un “Cristo óyenos, Cristo escúchanos, los presbíteros reafirmaron sus promesas de amor a Cristo y a la Iglesia”, invocadas por el Cardenal Cipriani.

   
 

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