Lima, 24 de marzo de 2005

 
   
 

Cardenal Cipriani: "Señor, aumenta nuestra fe en un mundo que padece hambre de amor"

Como desde hace 2 mil años, católicos proclamaron el misterio de la presencia viva de Cristo en el altar, durante el Jueves Santo.

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El Cardenal Juan Luis Cipriani recordó en la celebración del Jueves Santo las palabras “Hambre de Dios, sí”, pronunciadas por el Papa Juan Pablo II hace 20 años durante su visita al Perú, y pidió a los fieles orar al Señor para que aumente la fe de cada uno, “en un mundo que padece hambre de amor, de perdón y de humildad”.

En el inicio del Triduo Pascual, el Arzobispo de Lima recordó la importancia de reflexionar durante estos días, cuando el mundo vive el sacrificio de Cristo, de morir por la salvación de la humanidad.

“Jesús se va a quedar con nosotros, pero no nos damos cuenta; sino, seríamos de otra manera: amaríamos más a los demás, adoraríamos a Jesús, nos pasaríamos horas delante del Santísimo; si tuviésemos la debilidad de cometer un pecado, iríamos corriendo a confesarnos... Cada vez que lo recibiéramos sentiríamos esa fuerza: El que come mi cuerpo habita en mí y yo en Él”.

En ese sentido, hizo un llamado a los fieles para que “sientan el temblor de la conversión que nos lleva a ser hijos de Dios en Cristo Jesús, a ‘Remar mar adentro’ en esta nueva evangelización, a defender la fe y la vida”.

La Santa Misa, que revivió la institución de la Eucaristía, fue concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; y el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Carlos García.

El misterio de la Eucaristía ilumina tu vida

El Cardenal Cipriani destacó que el mundo debe creer en el misterio de la presencia viva de Cristo en el altar porque “es el misterio de tu salvación. Pídele al Señor que aumente tu fe, que sea el que cambie tu vida, que sea quien ilumine tu camino, porque la fe nos lleva al sentimiento del gran asombro”.

Al dirigirse a los fieles, les preguntó si el mundo de hoy tendrá capacidad de asombro “cuando nos vamos acostumbrando a que en Estados Unidos vayan matando fríamente a una mujer sencilla –por el caso de Terry Schiavo, cuando millones de niños -por causa de ese flagelo del aborto- no llegan a la vida pues son asesinados en el vientre de la madre; cuando regímenes democráticos y muy desarrollados que en nombre de la democracia y el desarrollo deciden matar”.

Con esta reflexión, hizo un llamado a los fieles a recuperar ese enorme sentimiento de gratitud al Señor, pero también “de amar para ser fieles en el matrimonio, en la vocación sacerdotal y religiosa; para ser fieles cuando no es popular sostener los principios del magisterio de la Iglesia”.

En la Eucaristía, también recordó al Santo Padre, quien incluso en su enfermedad, no duda en abrazar la cruz de Cristo. “Contemplemos en la figura del Papa, un signo de lo que es la entrega infinitamente superior y sagrada del mismo Cristo, un signo que nos refleja la entrega de Cristo en la Eucaristía”.

El lavatorio de los pies

Culminada la homilía de la Misa de Jueves Santo, el Cardenal lavó los pies de doce ancianos del Asilo de Ancianos Desamparados, recordando el deber de la Iglesia para servir con humildad a los más necesitados.

Por medio de este gesto, la Iglesia recuerda cuando Jesús hizo lo propio con sus Apóstoles antes de la Ultima Cena, señalándoles su misión de manifestar el servicio y amor de Cristo a la humanidad.

Al terminar la celebración religiosa, el Santísimo Sacramento fue llevado bajo palio a un altar preparado especialmente, al que la tradición católica llama "Monumento", y que está instalado dentro de la Basílica Catedral. Allí recibirá el homenaje de los fieles limeños hasta la medianoche.

Viernes Santo, el sermón de las Siete Palabras

La celebración del Viernes Santo, fecha central de este tiempo litúrgico, se iniciará a las 11 a.m. con la llegada de la Sagrada Imagen del Señor de los Milagros a la Catedral de Lima, la que presidirá el recuerdo de la Pasión y Muerte de Cristo.

Posteriormente, hacia el mediodía, se iniciará el Sermón de las Siete Palabras, en este orden:

Introducción: Excmo. Mons. Carlos García Camader, Obispo Auxiliar de Lima.

Primera palabra: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Excmo. Mons. José Antonio Eguren Anselmi, Obispo Auxiliar de Lima.

Segunda palabra: En verdad, en verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso.
Iltmo. Mons. Andrés Berríos Piedra, Vicario General de la Arquidiócesis de Lima

Tercera palabra: Mujer, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre.
Rev. Padre Ángel Costa Montoya, OFM Cap. Párroco de Cristo Salvador

Cuarta palabra: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
Rev. Padre Gonzalo Len, Del Sodalicio de Vida Cristiana.

Quinta palabra: Tengo sed.
Rev. Padre Juan Serpa Meneses, Párroco de Nuestra Señora de Monstserrat

Sexta palabra: Todo está cumplido.
Excmo. Mons. Adriano Tomasi Travaglia, OFM, Obispo Auxiliar de Lima.

Séptima palabra: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Eminentísimo Señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú.

   
 

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