Lima, 29 de mayo de 2005

 
   
 

“El Perú late con el corazón de Cristo Eucaristía”,
precisa Cardenal Cipriani ante
multitudidaria procesión del Corpus Christi

Lima demostró que las palabras de Benedicto XVI son reales. Cerca de 30 mil fieles llegaron hasta la Plaza Mayor para demostrarle su amor y fe a Dios, reflejando que “la Iglesia está viva”. El Cardenal Cipriani impartió la bendición pidiéndole a Dios que proteja al Perú para que encuentre la paz y la justicia.

Christi en LimaFue un día especial, donde el Señor salió a las calles, para entrar a cada corazón. Ni la mañ ana fría pudo callar las voces que en medio del recogimiento y la emoción oraron y cantaron llenas de fe, ante el Cuerpo y la Sangre de Cristo que recorrió el Perímetro de la Plaza Mayor.

“Gracias a Dios, el Perú es un pueblo profundamente eucarístico, porque la Iglesia late con el corazón de Cristo Eucaristía”, fueron las palabras del Cardenal Juan Luis Cipriani.

La procesión fue seguida con un profundo fervor por los fieles, que esperaron hasta el final del recorrido del Señor, para obtener la bendición que el Purpurado hizo extensiva al país, en esta ocasión con la Custodia que Juan Pablo II regaló al país en 1985, durante su visita.

Luego de que las voces se unieran en la Oración de Reparación, y que el Cuerpo de Cristo recibiera en nombre de los fieles un sentido homenaje de la Municipalidad de Lima, el Arzobispo de Lima elevó una plegaria a Cristo desde el atrio de la Catedral.

“Señor: Protege al Perú para que encuentre la paz y la justicia. Te pedimos por los gobernantes y líderes para que se sientan solidarios con las necesidades de los ciudadanos y trabajen por el Bien Común”.

Cristo es la luz del mundo

En la Santa Misa -concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; los Obispos Auxiliares de Lima: Monseñor José Antonio Eguren, Monseñor Adriano Tomasi y Monseñor Carlos García; entre otros Obispos- el Cardenal Cipriani recordó la presencia de Juan Pablo II y de Benedicto XVI a través de un aplauso que se prolongó por varios minutos.

Durante su mensaje a los fieles, destacó que “en épocas de crisis, Cristo es la luz del mundo porque la presencia viva de la Eucaristía es la respuesta a todas esas dificultades”.

Asimismo se refirió a la importancia de la fe para creer en el Señor y comprender su amor. “Qué importante es recordar la iniciativa de Dios, quien al enviarnos a su Hijo nos dio a todos el ofrecimiento de su amor y su amistad. No ha puesto ninguna condición. A pobres y a ricos, a pecadores y no pecadores, a jóvenes y ancianos, a todos el Señor nos ofrece su cuerpo, su sangre, su amor”.

Dolor, expresión de amor

Al dirigirse a los miles de participantes, explicó que la Eucaristía “nos muestra el misterio de la muerte de Cristo por amor a todos. Esa muerte que ha convertido el dolor en la expresión del amor”.

En ese sentido, pidió a los fieles tener en cuenta esta enseñanza en sus vidas. “En los momentos más difíciles, de enfermedad, económicos, familiares, etc., es cuando Cristo llama a tu puerta para decirte: Es el momento de crecer en el amor, no es el momento del desánimo ni el momento de dejarse llevar por respuestas fáciles que hacen más profundo el dolor y que no conducen al amor”, dijo.

Unidos en el amor a Dios

A esta Solemnidad asistieron las delegaciones de las parroquias de Lima, al ser la única procesión eucarística que se realizó en la fecha. También participaron las hermandades, cofradías, congregaciones, movimientos católicos, colegios, Fuerzas Armadas, entre otros.

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo es la celebración que exalta la fe del pueblo en Cristo, en la Eucaristía. Por esta razón, es la Procesión de procesiones, porque en ella se lleva no a una imagen, sino a Cristo mismo.

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