Lima, 20 de noviembre de 2005

 
   
 

Jesucristo en la Eucaristía es alimento de caridad

El Rector del Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo, Monseñor Alberto Maraví Petrozi, celebró este domingo la Misa Dominical en Basílica Catedral de Lima, por invitación del Arzobispo y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, quien se encontraba celebrando la Misa de Clausura del Congreso Eucarístico en Arequipa.

En esta ceremonia también participaron el Dean de la Catedral de Aquisgrán (Alemania), Monseñor Hans Müllejans y el Presbítero Bernardo Schneider, Párroco de la Parroquia San José para los católicos de habla alemana en el Perú.

Monseñor Maraví durante su homilía rememoró que el Papa Pío XI fue quien instituyó la solemnidad que se celebra hoy, Jesucristo Rey del Universo, con la finalidad de destacar la soberanía universal de Jesucristo haciéndonos recordar que Él regresará triunfante para ejercer su autoridad sobre todo lo creado.

Señaló además que el Señor nos anuncia un juicio al final de los tiempos y que todos seremos juzgados según el criterio que menciona Jesús en el Evangelio: “Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme”.

También hizo una especial memoria de Juan Pablo II que ha sido en la vida de la Iglesia testimonio conmovedor de caridad: “Viene a mi mente imágenes tantas veces vistas del recordado Santo Padre realizando innumerables gestos de caridad con unos y otros”.

“La experiencia común de aquellos que tuvieron la ocasión de saludarlo fue la misma. Cada uno de ellos se sintió tratado de manera única y especial: ¿Cómo hacía Juan Pablo II para dejar esa huella imborrable en quienes trataba aunque brevemente? Tenía la profunda convicción de reconocer al Señor Jesús en cada uno de ellos. Hoy Juan Pablo nos podría decir: “Al final de los tiempos seremos examinados en la caridad”, agregó.

Indicó que nos encontramos ante una verdad fundamental para nuestra vida y que no podemos correr el riesgo de ignorarla porque hacerlo pondría en peligro el sentido de nuestra existencia. Debemos preguntarnos cada uno: ¿Qué objetivo quiero conseguir en mi vida cristiana? ¿Qué debo hacer hoy para asegurar el premio del mañana (el paraíso)?.

“Juan Pablo II ha llamado a la Santa Misa el cielo en la tierra, explicándonos que la liturgia celebrada en la tierra es una misteriosa participación en la liturgia celestial de la cena del cordero pascual: la Santa Eucaristía”, agregó.

Asimismo señaló que los cristianos deberíamos ser conscientes de que somos peregrinos, así como el pueblo de Israel al atravesar el desierto, nosotros caminamos hacia la tierra prometida. En este caminar Cristo mismo nos da el alimento para poder perseverar en el propósito de vivir la fe en la caridad: “Jesucristo en la Eucaristía es alimento de caridad”.

Al concluir su homilía, Monseñor Maraví invitó a todos fieles a ofrecer al Señor el propósito de la fe en la caridad para poder ser reconocidos finalmente por Él.
   
 

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