Lima, 10 de setiembre de 2005

 
   
 

Cardenal Cipriani:
“Sólo con la oración y frecuencia de sacramentos
podemos imitar a Cristo”

“Siempre que hablen háganlo con sinceridad para que en sus actos se vea reflejado lo que han dicho”, manifestó el Arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani Thorne durante su Visita Pastoral, el sábado 10 de setiembre, a la Parroquia de Nuestra Señora de la Piedad, en el distrito de San Luis.

El Pastor de Lima, durante su homilía, invitó a los fieles a seguir las palabras de Jesús, recordando como al ser interrogado por Pedro le respondió acerca de la inexistencia de límites para perdonar a los demás dando la pauta del espíritu de comprensión y misericordia que ha de presidir la actuación de los cristianos.

Profundizó diciendo que bien valía la pena entender que con nuestras propias fuerzas no es posible perdonar siempre. “No tenemos esa bondad y esa sabiduría de Dios. Por eso, comprendamos que solo a través de la oración y la frecuencia de los sacramentos es posible imitar el ejemplo de Cristo”.

Seguidamente indicó que “Jesús en la Eucaristía nos da un alimento para que habitemos en Él, para que en nuestras vidas al momento de hablar, de actuar y de perdonar lo hagamos de todo corazón, y con arrepentimiento de verdad.

A su vez, instó a los fieles a evitar caer en medias verdades.“Hay que ser prudentes, y evitar caer en excesos al momento de hablar porque sino todas las personas a nuestro alrededor sentirán que no les estamos diciendo la verdad afectando de esa manera su dignidad”, aseveró.

Deja que el Espíritu Santo hable por ti

El Arzobispo de Lima, pidió dejar en manos de la misericordia infinita del Espíritu Santo, que es Padre e Hijo a la vez, esto es tres personas en un solo Dios que nos presta su ayuda cuando tenemos dificultades.

A partir de esta reflexión, el Purpurado manifestó que el Espíritu Santo es el gran consejero, es esa voz que te dice no mientas, di la verdad, perdona, cambia tu carácter y mejora tu corazón. “Es como el amigo que está siempre ayudándote. Por eso dejemos que el Espíritu Santo hable por nosotros”, puntualizó.

“La piedad sana cualquier tipo de impureza, porque cuando lo recibes en tu corazón le dejas la libertad de poder actuar por ti. Con tu consentimiento habla, actúa y muere por ti”.

La ternura nos ayuda a amar a los demás

El Primado del Perú al dirigirse a los fieles invocó: “quita ese corazón de piedra y pon ese corazón que ama, que sufre, que llora, que comprende y que llena de ternura a los que hablan con Dios”.La ternura es esa actitud sincera de un buen hijo que se expresa con la oración, con el Rosario, con sus palabras en el templo y con sus actos en la calle. A Él, al Señor, le gusta que le hablen con confianza y sin discursos porque no lo podemos engañar”.

Al concluir recordó aquellas palabras del recordado Papa Juan Pablo II: “la manifestación de esa ternura es la mansedumbre, es decir, una nueva capacidad para amar, un corazón que de alguna manera se parece al corazón de Jesús, y por lo tanto, está lleno de piedad. Piedad de Dios que ama a todos los hombres”.
   
 

Sala de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
prensa@arzobispadodelima.org

   
 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima][Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]