Lima, 25 de setiembre de 2005

 
   
 

Al aproximarse el Mes del Señor de los Milagros

Una llamada a la conversión y al perdón
invoca el Pastor de Lima

Durante la homilía dominical, en la Basílica Catedral de Lima, el Cardenal Juan Luis Cipriani señaló que el gran aporte del mensaje cristiano al mundo ha sido la dimensión del perdón pero, teniendo en cuenta que aquel que quiere ser perdonado tiene que arrepentirse y acudir al Sacramento de la Penitencia, predicando con la palabra y con el ejemplo.

En la celebración de la Misa Dominical, a la cual fueron invitados, especialmente, miembros de las Hermandades de los diferentes templos y representantes de las Parroquias de Lima el Cardenal Cipriani animó a los fieles a confiar en la infinita misericordia de Dios que siempre perdona.

Explicó que “a veces uno dice que no es merecedor de perdón porque se es pecador”. Pues bien destacó, “sucede todo lo contrario; ya que el pecador arrepentido atrae a Cristo”. “Por eso el Pastor quiere recordarles que en este mes de octubre, Mes Morado, cuaresma limeña, es propicio para acercarse a la confesión y pedir perdón por nuestros pecados”.

En ese sentido enfatizó que el ser humano está propenso a cometer errores y que parte de la humildad consiste en ser consciente de ello. Agregó que la justicia divina perdona al pecador arrepentido, mientras que la humana lo condena.

Desde ese punto de vista, “El perdón hace cristiana a la sociedad, es la luz que ilumina la unidad de un pueblo”, precisó el Purpurado.

El perdón es una invitación de Cristo

“El que quiere ser dispensado tiene que arrepentirse; sin embargo, no es el ser humano quien tiene que juzgar, sino Dios”, agregó el Cardenal Cipriani, enfatizando luego que no podemos confundir el perdón humano con el otorgado por Dios puesto que son dos aspectos distintos.

“Cuando la Iglesia nos enseña a perdonar no se está sometiendo a un mensaje político, ideológico o social, está señalando con gozo la belleza de ese acto redentor, nos está abriendo las puertas del Corazón de Jesús que nos invita a unirnos a Él”, señaló el Cardenal.

En estas circunstancias en que el país sufre una serie de problemas de diversa índole, es imperativo tener como objetivo el perdón hacia los demás considerando la “unidad, comprensión, respeto mutuo en nombre de Cristo, no en nombre de alguna otra idea pues todo lo que la Iglesia nos habla, lo hace en nombre de Jesús.

Conocer y amar las enseñanzas de Cristo

El hombre, si bien no es perfecto, siempre debe luchar por ser perfecto; y eso, implica seguir las enseñanzas de Jesús aunque cueste. “Qué bonito es el mensaje de la Iglesia, pero éste pasa por la cruz. Quien quiere amar, tiene que aprender a sufrir, sino nunca entrará en la ‘escuela’ del amor”, agregó el Arzobispo de Lima.

Al concluir su mensaje el Primado de la Iglesia en el Perú solicitó a los fieles rezar por la próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos cuyo tema será: “La Eucaristía: Fuente y Cumbre de la Vida y de la Misión de la Iglesia” a llevarse a cabo en Roma, convocado por el Papa Benedicto XVI y a la cual asistirá en los próximos días.

   
 

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