Lima, 02 de abril de 2006

 
   
 

Cardenal Cipriani exhortó a fieles a seguir el ejemplo de Juan Pablo II “el Grande”

Con motivo del primer aniversario del llamado a la Casa del Padre de Juan Pablo II, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú presidió la Celebración Eucarística donde destacó y agradeció el modelo de santidad que nos regalo el recordado Papa Juan Pablo II.

No debemos quedarnos en un amor a Juan Pablo II que sea sólo sentimiento

En una ceremonia concelebrada con el Nuncio Apostólico, monseñor Rino Passigato, y ante una impresionante cantidad de fieles presentes en la Basílica Catedral de Lima, el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne destacó que el secreto del inmenso servicio a la humanidad de “el Grande” fue su “respuesta total y libre”. En ese sentido, el Siervo de Dios “no se reservó nada que no fuera hacer la voluntad de Dios”.

“La vida de este hombre estuvo dedicada a la defensa del niño por nacer. La defensa de la familia, del matrimonio cristiano, del respeto a la libertad religiosa, de la promoción del orden y de la paz” agregó.

El Purpurado contó que hace unos años, el Papa había dicho que “si el mundo no viene a Roma, Roma sale al encuentro al mundo”; justamente en ese principio es que basó su pontificado pues “movido por ese amor a Dios, visitó de una manera increíble todos los rincones del mundo”.

“Como todos los santos, Juan Pablo II irá creciendo con el tiempo; sus enseñanzas irán siendo la guía de la nueva cultura del siglo XXI”, añadió el Cardenal, a su vez que subrayó la defensa de Juan Pablo II por la vida, la libertad y la dignidad de toda persona humana: “Iluminaste a la humanidad con ese mensaje profundo que nos enseña que el destino de todo hombre es luchar por amor hasta el último instante”.

Su personalidad y figura tan atrayente nació de su oración con Jesús, con lo que el máximo representante de la Iglesia Católica se convirtió en una luz para alumbrar este mundo oscuro, “para ponerle fuerza y alegría a ese corazón humano que Dios ha hecho para gozar de la verdad y del bien, para liberarnos de la esclavitud del pecado”.

Por un Perú unido

“No tengan miedo” era uno de los principales consejos que daba “el Grande” y, cuando el Cardenal Cipriani le comentó cuánto le ayudaban esas palabras, él respondió que no eran suyas sino de Cristo. Pues, el Arzobispo tomó esas expresiones como ejemplo para decirles a los peruanos que “no tengan miedo, abran las puertas de sus corazones a Cristo, único salvador”.

Con esa base es posible que nuestro país sea más unido y que aumentemos ese concepto que el Papa tuvo en 1985 cuando vino al Perú y dijo que se llevaba “una impresión muy positiva del Perú”. Para ello, es necesario que “seamos nosotros también buenos discípulos de este Papa grande”.

Juan Luis Cipriani agradeció al Papa Juan Pablo II por la gran revolución de santidad que trajo al mundo, en una época en que “las crisis mundiales son crisis de santos”.

Finalmente, el Cardenal saludó al Embajador de Polonia y a la delegación de dicho país por este don que Dios quiso darnos al mundo a través de su patria Polonia.

   
 

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