Lima, 02 de agosto de 2006

 
   
 

El Señor te regala ese don de saber que eres Cristo en el Altar

El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, ordenó sacerdote al diácono Fray Carlos Luy Montejo de la Orden Franciscana Menores Conventuales, en la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad, en San Luis, durante la fiesta de Santa María de los Ángeles de la Porciúncula.

Durante su homilía, Mons. Cipriani expresó a los fieles asistentes que después de la ordenación sacerdotal, existirá un nuevo Carlos que le prestará su voz a Cristo para realizar el memorial de la Última Cena, y que será instrumento escogido por Dios para anunciar la Resurrección, el gozo y la alegría de vivir.

Por ello, el Primado del Perú enfatizó que los sacerdotes no deben descuidar su unión con Cristo, ya que la dañarían, desfigurarían, y así, los demás no podrían ver a Cristo.

La vida sacerdotal se construye sobre el Sacramento del Orden

“La vida sacerdotal, está construida sobre la base del Sacramento del Orden que imprime en nuestra alma el signo de un carácter indeleble, y este signo marcado en lo más profundo de nuestro ser tiene su dinámica personal”, recordó el Cardenal Cipriani, quien a su vez, agregó que”el sacerdote debe creer profundamente, no debe confundir, transmitir certezas, y debe responder a las preguntas y no sembrar inquietudes sin respuestas”.

Asimismo, Mons. Cipriani Thorne, invocó al nuevo sacerdote, a no perder nunca la esperanza ya que “el Señor bendice abundantemente, cuando se siembra y cuando se reza, y el mundo de hoy nos pide (a los sacerdotes), dennos esa certeza de la fe. Digámosle al Señor: nosotros hemos dejado todo, te hemos seguido, Señor”.

Para ello, continuó el Cardenal, “el sacerdote debe alimentarse con la Palabra de Dios, tiene que tener la valentía y el coraje de la fe, tiene que rezar con fervor”, y agregó que la labor de los sacerdotes debe ser convertirse cada día como el hijo pródigo, “nosotros los sacerdotes, todos, desde el Papa hasta el último que se va a ordenar ahora, y todos ustedes, cada día con intensidad, hacemos esa tarea del hijo pródigo, es un camino muy bonito y de mucho frutos. Por eso convertirse significa también dar cuenta de nuestra negligencia y pecados”.

Sacerdote: “A más horas en el confesionario: más labor social hace”

Finalmente, el Pastor de Lima expresó al nuevo sacerdote que mientras más horas pase en el confesionario, más labor social hará. “Gran parte de los problemas del mundo contemporáneo, es esa ruptura que el pecado hace en el corazón, y que origina que las familias se rompan, que el egoísmo predomine, que la violencia se imponga, que la mentira se extienda, eso se redime en el sacramento de la confesión”.

   
 

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