Lima, 03 de agosto de 2006

 
   
 

Sin justicia el país no es viable

Con motivo del 185 Aniversario de la creación de la Corte Suprema de Justicia, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne celebró Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima, este jueves 3 de agosto.

Esta Celebración Eucarística contó con la presencia del Dr. Walter Vásquez Vejarano, Presidente de la Corte Suprema, así como de sus demás integrantes, y autoridades de Poder Judicial, de las Fuerzas Armadas y Policiales.

Durante su homilía, el Pastor de Lima manifestó que la ley natural está inscrita en el corazón de todos y está hecha de actos de virtud, pero cuando se debilita el ordenamiento moral se cae en la tentación del poder coactivo que pretende legislar sobre todo, lo que origina un enorme peso de carga judicial, porque todo cae bajo la lupa de la ley ante el hombre que declina su responsabilidad personal de autolimitarse.

Más esfuerzo en la Educación cívica

Afirmó que actualmente se requiere un esfuerzo muy grande de toda la sociedad en materia de educación cívica. Todas las instancias que componen el tejido social, como la familia, la escuela, la municipalidad, la región, entre otras, están llamadas a asumir ese rol educativo que inmediatamente hará que el poder judicial cumpla el verdadero rol noble que la sociedad le pide.

“Evidentemente habrá una necesidad de castigo, pero muchas otras veces la ley iluminará, orientará, impulsará, animará al buen comportamiento, y esto no es utopía”, añadió.

Indicó que también resultará importante en este esfuerzo educativo y cívico, la participación de los medios de comunicación, no sólo en su función fiscalizadora, sino sobre todo en esa función directiva y educadora en donde se resalte la bondad, el buen comportamiento y la ejemplaridad.

Comentó también que muchas veces el juez se encuentra con una carga procesal que agobia; pero al mismo tiempo, si no la resuelve, también la tardanza en aplicar justicia se convierte en una de las mayores injusticias. “Dilatar sentencias afecta a la libertad de las personas procesadas”,expresó.

Pidámosle a Dios sabiduría para impartir justicia

El Cardenal Juan Luis Cipriani señaló que el juez, “mirando a Dios, le pida esa sabiduría, esa prudencia, esa fortaleza, y esa luz para que con precisión, pero también con diligencia, procure llegar al final de los procesos”.

“Demos solución a esa enorme carga procesal, a esa enorme maraña de leyes, y a esa habitual capacidad de pelea que encontramos en los ciudadanos. Pero también aprendamos a entendernos más con la responsabilidad, con la educación, y no llevar todo al campo del litigio y del proceso”, agregó.

Señaló que sin justicia no hay desarrollo posible, el país no es viable, y al mismo tiempo nos damos cuenta que muchas veces se carecen de los medios adecuados.

“Conjuguemos con esperanza esas dificultades objetivas, esa demanda moral que nos anima a trabajar mejor para que se logre cada vez más satisfacer esa demanda tan fuerte de una justicia diligente”, afirmó.

Veamos con esperanza un nuevo amanecer de la justicia en nuestro país

Comentó que espera que terminen tiempos donde han ocurrido venganzas, injusticias, persecuciones que muchas veces escapan al control del poder judicial, pero que dañan su imagen y también a los ciudadanos.

“Esa exageración de tiempo sin sentencia nos duele a todos, y a ustedes magistrados primero, pero pidámosle al Señor luces, exijamos que los poderes del Estado, le permitan a este poder autónomo, administrar mejor sus recursos materiales y humanos porque todos vemos con esperanza un nuevo amanecer, en donde la justicia se una, y sea una ayuda y protección al ciudadano”, concluyó.

   
 

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