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Lima, 06 de agosto de 2006 |
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Construyamos la Civilización del Amor siendo cada uno, aún con sus defectos, un reflejo de la amistad con Jesús El Arzobispo de Lima y Primado el Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, presidió la Celebración de la Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima, con motivo de la festividad de la Transfiguración del Señor, este domingo 06 a las 11 de la mañana. “Este es mi hijo amado, el Hijo de Dios, Jesús, vivo hoy, en este domingo, vuelve a estar en la Santa Misa presente en la Eucaristía, escuchadlo, escúchenlo; y nosotros lo escuchamos en la Palabra, en los Evangelios, y de ahí sacamos para nuestra propia vida, conclusiones prácticas”. Por ello, continuó el purpurado, “hay que elevarse por el silencio, por la meditación, buscar unos minutos cada día en el que puedas meditar la Palabra de Dios”, y como Juan Pablo II decía: “la oración puede cambiar tu vida, porque te aparta de pensar en ti mismo, porque dirige tu mente y tu corazón hacia Dios”. “Hermanos unos minutos de oración cada día pueden cambiar tu vida”, expresó. “Si tenemos los ojos fijos en el Señor, nuestro corazón se llenará de esperanza, nuestra mente se iluminará con la luz de la verdad, y así podremos vivir la vida en Cristo”, es por eso que, agregó el Cardenal, “no hay motivos para el desaliento. Pon las cosas en la presencia de Dios, y verás que no hay motivo para estar triste. La tristeza hay que alejarla”. Otra de las grandes virtudes que el cristiano debe cultivar, aparte de la esperanza, es la verdad, “La verdad da paz. Cuántas veces la guerra es producto de la mentira, cuantas veces la corrupción, la injusticia, la desigualdad, el egoísmo, es producto de la mentira. Por eso, ama la verdad”, invocó el Arzobispo de Lima. Mons. Cipriani, recordó a los fieles que si bien hacen broma y se burlan de la existencia real del demonio, éste si existe. “Si hay demonio, aunque sea motivo del chiste fácil, de la broma fácil, hay un demonio muy activo que crea guerras, injusticias, maltratos, que mata y enfrenta a los hermanos”.
Porque cuando la humanidad crece al margen de Dios, “crece sin
padre, sin amo, huérfana y desorientada, capaz de seguir matando
a los hombres que ya no considera como hermanos. Y preparando su propia
autodestrucción y aniquilamiento”. |
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Sala
de Prensa |
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| [Reseña histórica de
la arquidiócesis] |