Lima, 23 de agosto de 2006

 
   
 

Monseñor José Antonio Eguren tomó posesión como nuevo Arzobispo de Piura y Tumbes

Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, quien el pasado 11 de julio fue nombrado como nuevo Arzobispo de Piura y Tumbes por el Papa Benedicto XVI, asumió -este martes 22 de agosto- oficialmente sus funciones en ceremonia realizada en el Arzobispado de Piura.

Acompañado de casi 2 mil personas, la nueva autoridad eclesiástica salió de la sede del Arzobispado para dirigirse a la Catedral de Piura, donde dio inicio a sus funciones tras un breve acto litúrgico que contó con la presencia del Arzobispo de Lima, el cardenal Juan Luis Cipriani, primado de la Iglesia Católica en el Perú, y del Nuncio Apostólico Rino Passigato.

En la fiesta de María Reina, a las 6:00 de la tarde, caminando bajo el palio que sostenían las autoridades y acompañado por Mons. Daniel Turley, Administrador Apostólico de la Arquidiócesis; Mons. Rino Passigato, Nuncio Apostólico de Su Santidad; el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú; y Monseñor George Rassas, Obispo Auxiliar de Chicago, Monseñor Eguren recorrió las tres cuadras que separaban la casa arzobispal de la Catedral, las cuales, llenas de feligreses, lo saludaban a su paso.

La Misa comenzó con los ritos propios de la Toma de Posesión: la lectura de la Bula Apostólica de Su Santidad Benedicto XVI que designa a Monseñor Eguren como nuevo Arzobispo de Piura; la entrega de la sede y del báculo; el saludo de sus hermanos Obispos; la firma del «Acta de Toma de Posesión» por varios de los Obispos presentes; para finalizar con la promesa de obediencia que le realiza todo el clero diocesano de Piura y Tumbes a su nuevo Pastor. Luego representantes de las congregaciones religiosas masculinas y femeninas, así como autoridades y laicos se acercaron a saludarlo.

Palabras de agradecimiento

Durante su homilía el nuevo Arzobispo de Piura resaltó “alegría y gratitud a Dios por estar en esta tierra de raíces profundamente cristianas y católicas”. A lo cual agregó “Podemos decir con humilde satisfacción que la evangelización comenzó en nuestra Arquidiócesis. En efecto, fue en Tumbes, en el distrito que hoy lleva su nombre, donde la Cruz, el símbolo de nuestra reconciliación, fue plantada en 1532 por vez primera en nuestra Patria. Asimismo, fue en el valle de Tangarará, a orillas del río Chira, donde Francisco Pizarro fundó el 15 de julio de 1532, la primera ciudad española de Sudamérica, a la que puso bajo el patrocinio y protección de San Miguel Arcángel”.

Igualmente instó a todos a vivir el compromiso con la “Nueva Evangelización”. “La Nueva Evangelización de la que hablamos, supone anunciar con valor y convicción al Señor Jesús como único Salvador y Reconciliador del mundo...Hoy hay que decirlo con claridad: Jesucristo es la respuesta definitiva a la pregunta sobre el sentido de la vida y a los interrogantes fundamentales que inquietan a tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo. Él, es el camino a seguir para llegar a la plena realización personal, que culmina en el encuentro definitivo y eterno con Dios: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí “ (Jn 14, 6).

Señaló igualmente que la «Nueva Evangelización», invita a «una intensa vivencia de la santidad, exigencia de nuestro bautismo y por tanto vocación de todo cristiano sin excepción».

Saludó a las familias, a las comunidades educativas, universidades, sacerdotes y seminaristas, religiosos y consagrados como a los movimientos eclesiales.

Entre los agradecimientos que quiso manifestar Monseñor Eguren tuvo uno especial a su familia espiritual el Sodalicio de Vida Cristiana. “Desde mi temprana juventud aprendí en mi comunidad a amar profundamente a la Iglesia, a sentir hondamente con Ella y a esforzarme según el máximo de mi capacidad y de mis posibilidades por hacerla amar. Gracias hermanos sodálites por su consejo, amistad y apoyo que han contribuido al despliegue de mi vida en el apostolado cumpliendo el Plan de Dios dándole así gloria y alabanza”.

E igualmente al Fundador y Superior del Sodalicio, Luis Fernando Figari: “Gracias, especialmente a ti Luis Fernando, mi padre fundador, que con tu testimonio, tus enseñanzas y cercanía de amigo me has ayudado siempre a abrirme con confianza al Designio Divino en mi vida”.

Antes de finalizar la Misa, Monseñor Eguren recibió como gesto de acogida las llaves de la ciudad por parte del Sr. Alcalde, Eduardo Cáceres Chocano.

   
 

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