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Lima, 26 de agosto de 2006 |
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El deporte reclama más atención Cardenal Juan Luis Cipriani celebró con sus compañeros de la selección nacional los 80 años de la Federación Peruana de Básquet. Señaló que la situación actual del básquet nacional no es un problema solo de recursos económicos, sino -sobre todo- de despertar el espíritu deportivo que te lleva a entrenar, a luchar, a esforzarte y a jugar en equipo. “Esto constituye un conjunto de actitudes que hace del buen deportista un luchador, un hombre disciplinado y eso es bien barato”, añadió. Comentó que el básquet no fue una escuela de cardenales, pero si fue una escuela de amistad, de esfuerzo y de camaradería de generaciones muy buenas que luego se han reflejado en muchos ambientes de la vida familiar, escolar, profesional, y política del país.
Evocó también la fiesta que celebra la Iglesia este domingo 27 de agosto, Santa Mónica, que fue la madre de San Agustín, afirmando que es una historia muy actual: “Santa Mónica fue una madre que no se cansó nunca de rezar, de esperar, de buscar y de corregir a su hijo”. Al final de la misa, en el altar, el Cardenal Cipriani se tomó una foto con la gran familia del básquet, entre ellos sus compañeros de la selección nacional, quienes a su vez le obsequiaron un pelota con la que habría jugado y un cuadro con una fotografía de la Selección Peruana de Básquet de los años 60, ganadora de los juegos Panamericanos, Sudamericanos, Bolivarianos y que ocupó el cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964.
El Cardenal Juan Luis Cipriani integró la Selección Peruana de Básquet desde 1961 a 1967. |
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