Lima, 13 de diciembre de 2006

 
   
 

A pesar de que estemos en pecado, María sigue siendo Nuestra Madre

La Comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en La Victoria, se llenó de regocijo para celebrar -este martes 12 de diciembre- la fiesta de su patrona, en una ceremonia que contó con la presencia del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.

El Arzobispo de Lima señaló que en esta fiesta de la Virgen de Guadalupe, Dios nos dice que tenemos una madre y se llama María.

Manifestó que muchas veces nosotros vivimos como si no tuviéramos a María como madre, y da pena como algunos pasan por este mundo sin darse cuenta que Ella está ahí, esperándonos.

“María está en nosotros, con cada uno, como madre nos habla y nos acompaña, pero el problema somos nosotros, que no la miramos para escucharla, y no cambiamos nuestra conducta para poder tener esa amistad”, expresó.

Señaló que María sigue siendo siempre nuestra madre, a pesar de que por el pecado nos alejemos de Ella. “No somos huérfanos, tenemos un padre que es Dios, una madre que es María, pero a veces nos apartamos de ellos y escogemos el pecado porque no estamos enamorados de Ella”, dijo.

“¡Que paciencia debe tener Dios, cuando Ella está todo el día pendiente de todos; en cambio, nosotros sólo nos acordamos de Nuestra Madre en algunos momentos; y, a veces, nunca”!

“María siempre es alegre, es auxiliadora, y está siempre delante de Jesús hablando de nosotros, y nos hace la vida diferente. Por tanto, el que es aburrido, tiene mal carácter o habla mal de los demás, no conoce a Nuestra Madre”, dijo el Pastor de Lima.

Busquemos en esta Navidad el calor de María

Por otro lado, el Cardenal Juan Luis Cipriani afirmó que le daba pena ver que cada año durante la Navidad sólo miramos lo material, “que vergüenza que muchas personas estén buscando regalos, a pesar de no contar con dinero, maleducando de esta manera a los hijos”.

Manifestó también que estaba mal que los hijos chantajeen o negocien con el amor de los padres a cambio de un regalo.

Indicó que la Navidad nos habla de amor, de papá y mamá, de pobreza, de cariño, de canto, de calor de hogar, y de tener detalles con los demás. Por eso, “saludemos, tratemos bien a nuestros padres y abuelos, y busquemos ese calor de María”.

“En estos días cercanos a la Navidad, tratemos a María con más cariño, escuchemos más lo que nos dice, y recemos el rosario, para que nos ayude a ser buenos hijos”, concluyó.

   
 

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