Lima, 09 de enero de 2006

 
   
 

“Experimentemos el encuentro con el amor”, exhortó el Cardenal Cipriani

Durante su Homilía dominical en la Basílica Catedral de Lima, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, enfatizó la importancia de seguir la luz de Cristo para adorarlo. Además fue claro al afirmar que la fe y la verdad nunca se oponen.

En compañía de Monseñor Pedro Hidalgo y de sacerdotes del Decanato XIV, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne celebró la Fiesta de la Epifanía del Señor indicando que es un buen momento para que experimentemos el encuentro con el amor que llenará nuestras vidas.

El Pastor de Lima invitó a la feligresía a seguir el ejemplo de los Reyes Magos, quienes siguieron la luz de la estrella que les señaló el camino para ir a adorar al Niño Jesús. “Esto significa que el Señor le otorga a cada uno esa claridad permanente para poder diferenciar entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira”, expresó.

“A esto se le denomina ‘ley natural’ ya que se encuentra en nuestra naturaleza. Añadió también que todas las preguntas se pueden responder a través de dicha luz, que se transformó ya en Jesucristo.

Fe y razón, siempre de la mano

El cardenal enfatizó que en un mundo en donde la mentira ha proliferado por doquier, buscar el camino correcto por el cual continuar nuestras vidas es bastante complicado, “pues hay que creerle a Dios”.

La coyuntura que vive el país genera que no sólo en los medios de comunicación se haya generalizado el aspecto de la ausencia de la búsqueda por la verdad, sino más bien, ésta se encuentra presente en todo lado generando que se confunda con el concepto de fe.

La respuesta del Cardenal Cipriani a ese fenómeno es que “la fe y la razón nunca se oponen; la inteligencia nos impulsa a seguir la fe, que es una experiencia diaria del encuentro con Jesús”.

Sin embargo, la fe necesita un arduo trabajo por parte de los fieles católicos: “Para mantener viva la fe, hay que adorar a Dios y ser humildes”.

“Adorar es tener presente a Dios”

“Adorar es comunicar silencio, conversión, es tener presente a Dios, para adorar hace falta la ayuda de todos, caso contrario, se adora a ídolos o falsos dioses. La única adoración verdadera es la que parte de la luz de Dios en la fe”, agregó el Arzobispo de Lima, al tiempo que invitó a los presentes a visitar al Santísimo y decirle “Señor Mío y Dios Mío” no sólo en la elevación de la hostia, sino todo el día.

Al concluir su homilía, el Cardenal propuso a los fieles que se le pida al Señor “que encienda la luz de la fe para que nos encontremos con su amor y hacer del Perú una patria buena”.

 

   
 

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