Lima, 26 de febrero de 2006

 
   
 

Cardenal Cipriani presidió Misa de exequias de Monseñor Coronado

El Cardenal Juan Luis Cipriani señaló que Monseñor Florencio Coronado tuvo un amor y una entrega total en su tarea de redentorista, de Obispo de Huancavelica, y por su incansable caminar por todos los pueblos de la sierra anunciando la palabra de Dios porque era un hombre misionero que destacó por su opción misionera por los pobres.

El Arzobispo de Lima manifestó que es deber de la Iglesia en el Perú agradecerle profundamente a Monseñor Florencio Coronado por haber sido uno de los misioneros humildes, insignes, santos y fieles que ha tenido la Iglesia en el Perú en este siglo XX e inicios del XXI.

“Fue un hombre de carácter fuerte y no de sensiblerías mediocres. Era una persona de firmeza, hasta duro cuando se trataba de exigir la verdad y el bien. Un padre y pastor de grandes caminatas, de horas de trabajo y de una entrega sin descanso consiguiendo todo lo que su propuso con la ayuda de Dios, siendo un ejemplo para todos los religiosos y laicos”, agregó.

El Pastor de Lima pidió que interceda ante Dios por la Congregación de Padres Redentoristas para que florezcan nuevas vocaciones misioneras; por los Obispos peruanos para que incasablemente anuncien a Cristo, y por todos los fieles para ser evangelizadores del siglo XXI. Y que la Iglesia en el Perú se renueve “con más amor, esperanza, misericordia y santidad” agregó.

Los restos de Monseñor Coronado son velados en el Santuario de la Virgen del Perpetuo Socorro y San Alfonso (Padres Redentoristas), en el Rímac. El féretro con los restos del Prelado se trasladará a la ciudad de Ayacucho, donde será sepultado este lunes.

Pequeña Biografía

Monseñor Florencio Coronado nació en Caja Espíritu, Huancavelica, el 23 de mayo de 1908. Fue ordenado sacerdote el 18 de setiembre de 1938 en Bélgica. Asimismo, de 1956 a 1982 se desempeño como Obispo de Huancavelica.

El Prelado es muy reconocido por su gran aporte a la evangelización de los pueblos indígenas en esa jurisdicción. Tradujo del español a la lengua quechua Documentos significativos de la Iglesia, como la Santa Biblia, el Ordinario de la Misa, el Ritual de los Sacramentos, el Janacc-pacha Nan (Devocionario en quechua), así como algunos libros, como el Catecismo Ilustrado y la Imitación de Cristo.

Por este gran aporte a la Iglesia en el Perú, Monseñor Florencio Coronado Romaní fue condecorado con la Medalla de Oro de Santo Toribio de Mogrovejo, en enero de 2005, en el marco de la 85ª Asamblea Plenaria del Episcopado Peruano.

 

   
 

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