Lima, 20 de junio de 2006

 
   
 

Cardenal Juan Luis Cipriani inaugura
II Simposio Eucarístico en Barranco, Lima

Eucaristía: Misterio de realidad y sacramento 

El Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, inauguró este lunes el Segundo Simposio Eucarístico: “La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y de la Misión de la Iglesia”, organizado por las Parroquia San José Obrero, las Madres Misioneras de Jesús Sacramentado y de María Santísima y el C.E.P. Virgen de Fátima, en el distrito de Barranco y cuya clausura estará a cargo del nuevo obispo de Lurín, Monseñor Carlos García el próximo viernes 23.

Coronación de Santísima Virgen María y bendición de rosarios

Cardenal Juan Luis CiprianiAl iniciarse la ceremonia inaugural del II Simposio Eucarístico, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, coronó a la Santísima Virgen María, presentada por la Asociación de Fieles, Heraldos del Evangelio, también bendijo los rosarios que tenían los fieles que se congregaron en tan importante acto.

En primer término, el Pastor de la Iglesia peruana, agradeció a los asistentes por su presencia quienes, según dijo el Cardenal, habían “dejado un pequeño momento: la familia, el trabajo, la comida; han acabado el día de una jornada intensa y han venido a esta hora con un esfuerzo muy bonito. Pero esta es nuestra Iglesia, así es la familia de la Iglesia”.

Asimismo, Monseñor Cipriani, recordó que en el mundo antiguo, el pueblo escogido, se rebelaba y no creía mucho en Dios, al igual que el mundo actual, que a veces, le da la espalda al Señor, pero “ Dios en su infinita misericordia y paciencia, los buscaba una y otra vez, hasta que viene esa Pascua, esa salida del pueblo que está esclavizado en Egipto; Se produce esa Pascua, y el pueblo escogido luego de pasar esos momentos difíciles de su historia, celebra esa cena pascual en agradecimiento a ese Dios que los estaba buscando”.

La Eucaristía: Sacramento de signo visible
pero de significado invisible

Cardenal Juan Luis CiprianiEs por ello, que Dios envía a su único hijo, al unigénito, quién se sacrifica por nosotros. “ No envía a un primo, a un sobrino, a un amigo, a un profeta, envía a su Hijo unigénito Jesucristo” recordó, el Cardenal, quien además hizo hincapié que ese sacrificio en la cruz, se renueva constantemente durante la celebración de la Santa Misa, la cual, no es una historia que se cuenta cada domingo sino un memorial, un vivir ese momento de gran misterio.

Cardenal Juan Luis Cipriani coronando a la VirgenEl sacerdote, coge el pan y nos dice que es el Cuerpo de Cristo, coge el vino y nos dice que es la Sangre de Cristo,”nosotros sólo vemos pan y vino, estamos frente al gran Misterio, el Sacramento, signo visible pero de significado invisible. Y surge la fe. Creemos lo que no entendemos porque nos fue dado por la autoridad de la Palabra de Dios que se revela en su Hijo Jesucristo”, expresó.

Monseñor Cipriani Thorne, dijo que en el memorial constante que se realiza durante la celebración de la Santa Misa, la Última Cena y el Sacrificio en la Cruz forman un sólo núcleo que crea algo nuevo cada Misa. “Eso nuevo es el Cuerpo de Cristo, sacramentalmente presente, está ahí, en el Corporal. Jesús podría haber dicho les dejo una foto preciosa pero no, era Dios. Te dejo mi Cuerpo para que lo comas y habites en Mi, y Yo habitaré en ti”.

La Misa: Ocasión para estrenar nuestro amor a Jesucristo

Congreso sobre la EucaristíaPor eso, debemos tener el propósito de asistir a la Misa con más respeto, veneración y amor. “El amor siempre está de estreno y por eso en cada Misa, tú y yo estrenamos nuestro amor. Amor que se va a proyectar en tu vida familiar, en tu vida religiosa, en tus vocaciones, en tu trabajo, en tu dolor, en tu familia, en tu enfermedad. Hermanos esta no es una historia medio mística original, esto es lo que ocurre en el núcleo de la Misa”, resaltó.

El cardenal, hizo referencia al Papa Juan Pablo II, quien “insistía en la línea de la Exhortación “Dies Domini” para que la participación en la Eucaristía sea para cada bautizado, el centro del domingo, es un deber irrenunciable que se ha de vivir no sólo para cumplir un precepto sino como necesidad de una vida cristiana verdaderamente conciente y coherente. El deber de la participación eucarística cada domingo es uno de los aspectos de la identidad del católico”.

Cardenal Juan Luis CiprianiFinalmente, el Primado del Perú, indicó que en la Misa se hacen divinos los caminos humanos de la tierra, del trabajo, de la familia, de los estudios, todo lo que se hace se pone en el ofrecimiento de las ofrendas, “Jesús cuando bajes ahora en la Misa a esta ofrenda, convierte mi trabajo, mi familia, toda mi vida en algo divino”. Y entonces, todos los caminos humanos se convierten en caminos divinos. También, agregó: “La Misa hace ese misterio, la Misa calma todas nuestras ansiedades, la Misa siembra unos caminos de misión infinitos, creativos, no hay nadie que participe vivamente en la Misa y que no se sienta convocado a la gran Misión”.

   
 

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