Lima, 25 de junio de 2006

 
   
 

Sólo hay una raza: la raza de los hijos de Dios

La Basílica de la Catedral de Lima se vistió de colorido, danza y folklore este domingo 25 de junio al ser el centro de la celebración de la festividad del Corpus Christi organizada por la Vicaría de fieles quechua hablantes con una multitudinaria Misa presidida por el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Juan Luis Cipriani Thorne.

A su ingreso a la Catedral de Lima, el Cardenal Cipriani bendijo a los fieles asistentes y a las imágenes que las hermandades quechua hablantes habían llevado en procesión a la Basílica. “Esa tradición de sus mayordomos, de sus hermandades, de sus imágenes, todo esto es expresión de la cultura que habita en la sierra peruana, una cultura de fe”, indicó.

El Arzobispo de Lima hizo referencia a los primeros evangelizadores, a los “franciscanos, dominicos, agustinos, mercedarios, jesuitas, todos ellos, a lo largo de siglos vivieron con ustedes, visitaron sus pueblos, edificaron sus templos, enseñaron la catequesis y acogieron la cultura andina, es por eso que ha surgido esa cultura de nuestro pueblo en la sierra, profundamente católica”.

Gracias a ello, continuó el Cardenal, aprendimos a vivir como hermanos, a querernos, ayudarnos, respetando las costumbres andinas, “por eso, esa mezcla hace del pueblo peruano, un pueblo mestizo, en el que las diversas razas, costumbres, devociones y lenguas forman la identidad del pueblo peruano”.

El Primado del Perú, expresó que para la Iglesia no hay distinciones de razas “porque en la Iglesia solo hay una raza, la raza de los hijos de Dios. Por eso, no se dejen envenenar por odios. Somos una sola raza, con un solo Padre: Dios, con una sola Madre: María y nosotros en Cristo somos hermanos. No olvidemos eso, somos hijos de Dios”.

EL SIGNO DE LOS TIEMPOS ES UNA FE CON OBRAS

El Arzobispo de Lima, invocó a los fieles a ser cristianos de obras, “que te miren y digan: Como tiene fe. Y si pecas que digan: Mira como se arrepiente”. Asimismo, lamentó que el dinero sea el ídolo de nuestro tiempo. “Todo el mundo busca tener una platita y muchas veces no es para educar a los hijos sino para mantener los vicios. Debemos trabajar y buscar dinero para educar a los hijos, para ayudar a los padres, para tener una casa”.

Además, agregó el Cardenal: “Mantener los vicios es muy caro, en cambio amar a mi padre, amar a Jesús, educar a mis hijos, portarme bien no es tan caro”.

Finalmente, Mons. Cipriani, recibió un reconocimiento de parte de las hermandades quechua hablantes, quienes le entregaron una banda multicolor y un látigo, sinónimos de autoridad en la sierra del Perú, motivo por el cual su Eminencia agradeció de manera especial a los fieles asistentes.

   
 

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