Lima, 27 de junio de 2006

 
   
 

Dejemos que Cristo habite en nosotros

Con motivo de la Fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, presidió este lunes 26 de junio la misa que en honor del Fundador del Opus Dei se realizó en la Basílica Catedral de Lima, en la que participaron varios obispos peruanos así como el Vicario Regional del Opus Dei en el Perú, José Luis López Jurado, entre otros sacerdotes.

Durante su homilía, el Pastor de Lima expresó que San Josemaría nos decía que debíamos encarnar a Cristo; es decir, dejar a Jesús que habite entre nosotros, no solo en el Sacramento de la Eucaristía, sino también en las cosas cotidianas de nuestra vida.

“Jesús tiene esa nostalgia de vivir a través de nosotros en el mundo de hoy, y para eso quiere que lo llevemos, con nombre y apellido, a nuestro hogar, a nuestra familia, y a nuestro trabajo”, añadió.

El Cardenal señaló que para encarnar a Cristo, el Fundador del Opus Dei decía de manera muy clara: “Si no somos muy humanos, tampoco podremos ser divinos”.

Comentó que “quien no se apasiona con la vida cotidiana, con el saber sonreír, agradecer, y llorar, el que no encuentra ese algo divino en lo ordinario, no entenderá el mensaje de santidad que Dios ha querido transmitirnos a través de San Josemaría”.

Indicó que la Iglesia en estos tiempos tiene que reavivar en sí misma la conciencia en su deber de proponer al mundo actual la voz de aquel que dijo: “yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad sino que tendrá la luz de la vida”. Por eso, tiene la misión de hacer que resplandezca en los hombres y las mujeres de hoy la luz de Cristo.

CONVERTIR LA VIDA ORDINARIA EN UN ENCUENTRO CON DIOS

Manifestó que Dios quiere con la familia del Opus Dei, y con todos los fieles, hacerse presente en la vida ordinaria, e impregnar todo lo creado de esa condición divina que tenemos por ser los hijos de Dios.

“Todo lo podemos convertir en camino de encuentro con Dios si nosotros vivimos en Él, con Él y para Él, y así cada día vayamos teniendo los sentimientos, el pensamiento y el amor de Cristo”, agregó.

En ese sentido, señaló que esa tarea sólo la podíamos hacer con la presencia de Jesús Eucaristía, del Sacramento de la Reconciliación, con la oración piadosa del Santo Rosario, con la celebración y participación intensa en la Santa Misa.

Invitó finalmente a toda la Iglesia a imitar ese estilo de vida contemplativa en medio del mundo actual, así como a tener un alma y un corazón que retenga el amor, el perdón, que valore la amistad y la alegría de saber contemplar en silencio a Jesús en la Eucaristía.

 

 

   
 

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