Lima, 24 de marzo de 2006

 
   
 

“El Reto es amar la vida como Dios la ama”

En la Solemnidad de la Anunciación y Encarnación del Señor Jesús, la Iglesia también celebra el Día del Niño por Nacer. Con ocasión de esta fecha, el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, indicó que “Debemos amar la vida sin hacer distinciones en ninguna de sus fases o condiciones, porque en toda persona humana, en cualquier etapa o situación de su vida resplandece siempre un reflejo de la misma realidad de Dios”.

Monseñor Eguren manifestó en la Santa Misa -celebrada en el Instituto Especializado Materno Perinatal, más conocido como Maternidad de Lima- que esta celebración, no es suficiente para defender la vida inocente de sus constantes amenazas, pero es una valiosa oportunidad para concientizar a la población peruana sobre la dignidad y sacralidad de la vida concebida.

“El establecimiento de este día es ocasión propicia para anunciar el Evangelio de la Vida y denunciar las maniobras por difundir leyes a favor del aborto y de medios químicos para suprimir la vida bajo el nombre de “anticonceptivos”, agregó.

Comentó que Su Santidad Benedicto XVI, en los pocos meses de pontificado, ha señalado reiteradas veces la “belleza de la vida por nacer” y la oposición radical al aborto. “Cerca de la Navidad, nos decía “que la verdad que Dios ha revelado sobre la persona humana, nos exige reconocer y proteger la santidad de la vida desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural”.

LA VIDA HUMANA ES UN BIEN

El pasado 27 de febrero, con ocasión de la Asamblea General de la Academia Pontificia para la Vida y del Congreso Internacional sobre “El embrión humano en la fase de preimplatación”, es decir en los primeros días que siguen a la concepción, el Santo Padre reafirmó “que la vida humana en cualquier fase o condición es siempre un bien, porque en ella resplandece un reflejo de la misma realidad de Dios”.

Explicó que en la concepción del ser humano no nos hallamos ante un puro hecho biológico; se trata del momento maravilloso y hermoso donde comienza a existir un ser humano.

La ciencia demuestra que en el fruto de la concepción queda fijado el programa de lo todo lo que será este ser viviente: un hombre, individual, con sus notas y características bien determinadas. Más aún, en cada concepción, Dios mismo interviene directamente en la creación del alma inmortal de cada nuevo ser.

Monseñor Eguren invitó a los doctores, enfermeras, personal técnico y administrativo de la Maternidad de Lima y del país a “acoger, proteger y respetar la vida humana desde el primer instante de su concepción hasta su fin natural, siguiendo las orientaciones éticas fundamentales que la verdadera medicina, desde la antigüedad pre-cristiana, ha reconocido y promovido”

NO TENER MIEDO DE DEFENDER LA VIDA

“No se dejen llevar por el miedo o el temor. Al defender al niño por nacer, están protegiendo a todo hombre, a quien reconocen en ese pequeño ser indefenso, tal como era al comienzo de su existencia”.

Esa fragilidad humana, más que cualquier otra, solicita desde su inicio el cuidado de la sociedad, que se debe sentir orgullosa de garantizar el respeto de sus miembros más débiles. ¿Y quién más débil e indefenso, necesitado de nuestra protección y amor que el concebido no nacido?”, concluyó.

La celebración Eucarística, contó con la presencia del Director General del Instituto, Doctor Víctor Bazul, de los médicos, enfermeras, pacientes y personal administrativo.

   
 

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